"Amar te duele": verla también

Espectáculos

«Amar te duele» (id., México, 2002, hab. en esp.). Dir.: F. Sariñana. Int.: L. F. Peña, M. Higareda, X. Sariñana, K. Alvarado y otros.

E l amor entre Renata y Ulises también es un «amor perro» (idea a la que intenta inducir cierta publicidad), aunque sólo en el sentido de los perritos de «La dama y el vagabundo» de Disney. Ella es la chica rica que tiene tristeza, él el chavo pobre que bien la quiere. No tienen tiempo, sin embargo, de comer maccaroni a la luz de la luna con canzonetta de fondo. Una lástima.

Otros penares distrajeron al director, Fernando Santiñana, que demuestra una especial preocupación por acumular en pantalla un vasto surtido de técnicas inútiles: alternar color y blanco y negro, establecer una continuidad fantasmagórica a través de siluetas que se esfuman y reaparecen, partir la pantalla en cuadros de comic, etc. En fin, todas esas frivolidades que en la obra de cualquier persona prudente se curan con el tiempo.

Pero lo incurable de «Amar te duele», ay, es que se trata de la enésima traslación de «Romeo y Julieta» a la actualidad, proyecto que nunca deja de llevar implícita la tentativa, en primer grado, de convertir a Shakespeare en involuntario cómplice de una asociación ilícita (todavía duele en el alma recordar la versión de Baz Luhrmann con Leo Di Caprio).

Otra vez el balcón, las familias rivales, los matones que se enfrentan porque no soportan ese amor interclasista que ellos nunca pudieron lograr, como cantaba Raphael. Hasta dan ganas de pedirle perdón a Franco Zeffirelli por algunas de las críticas que debió soportar cuando adaptó el clásico en los años '60, y que tanto placer da cuando se lo vuelve a ver a veces en video.

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