21 de julio 2004 - 00:00

Antonio Gades hizo del flamenco un arte mayor

Antonio Gades con Cristina Hoyos: con ella protagonizó la trilogía «Bodas de sangre», «Carmen» y «El amor brujo» de Carlos Saura.
Antonio Gades con Cristina Hoyos: con ella protagonizó la trilogía «Bodas de sangre», «Carmen» y «El amor brujo» de Carlos Saura.
Madrid (AFP, EFE, Reuters) - Antonio Gades, el más grande bailarín y coreógrafo español del siglo XX, murió ayer en Madrid a los 67 años. Gades falleció a consecuencia del cáncer que sufría desde hacía varios años, y por el que había sido internado en los últimos días.

Nacido el 16 de noviembre de 1936 en Alicante, Gades, cuyo verdadero nombre era Antonio Esteve Ródenas, llegó a convertirse en la máxima figura del baile flamenco en el mundo, y actuó en escenarios tales como la Scala de Milán y el Metropolitan Opera House de Nueva York. Gozó de la amistad y admiración de artistas como Pablo Picasso y Joan Miró. Su figura pública también estuvo ligada a la política, particularmente en su firme y sostenida oposición al franquismo.

Hijo de un albañil, Gades comenzó a trabajar de botones y aprendiz en un diario madrileño a los 11 años. De adolescente tomó clases de baile con Manolo Vargas, primer bailarín de la compañía de Pilar López, quien bautizó al bailarín con su nombre artístico. A comienzos de los años 50, escenificó con esta compañía las obras «El sombrero de tres picos», «El amor brujo» y «El concierto de Aranjuez», entre otras, y creó su primera coreografía, «Ensueño».

En 1961 creó su propia compañía y al año siguiente se trasladó a Roma para crear el ballet «Bolero». Posteriormente participó en el Festival Due Mondi de Spoleto, donde intervino en una versión de «Carmen». Tras su estancia en Italia, volvió a España, pero se volvió a marchar en 1964 para estar presente en el pabellón español de la Exposición de Nueva York. Esa participación le valió la Medalla de Oro, pero no consiguió el mismo éxito con su adaptación de «Don Juan» en el Teatro de la Zarzuela. En 1969 se volvió a reconocer su trabajo en París al recibir el Premio de la Crítica.

Tras 23 años dedicados a la danza, en junio de 1975 anunció que se retiraba y meses después disolvió la compañía. Sin embargo, a fines de 1977 volvió a bailar, durante la gira que realizó la cubana Alicia Alonso por Estados Unidos y Cuba. Fue entonces cuando estableció su segunda residencia en Cuba, junto a la que había establecido en Altea, en la costa mediterránea española. En 1978 aceptó el cargo de director del Ballet Nacional Español, cargo en el que sólo permaneció un año. Gades estuvo en Venezuela con algunos miembros del Grupo Independiente de Artistas de la Danza (GIAD) que había formado en 1980. En 1995 lo condecoró en la Argentina el gobierno de Carlos Menem, cuando inició una gira por varios países de la región con «Fuenteovejuna» de Lope de Vega. Su última distinción fue la orden de José Martí que recibió pocas semanas atrás en La Habana, de manos de Fidel Castro.

• El cine

Si bien la fama internacional de Antonio Gades ya estaba consolidada desde mediados de los años 60, fue su participación en una trilogía de películas dirigidas por Carlos Saura en los años 80 la que terminó de darle categoría de estrella. Con Saura, Gades protagonizó estupendas versiones para la pantalla de «Bodas de sangre» (1981), «Carmen» (1983) y «El amor brujo» (1985). No fueron esas, sin embargo, sus únicas actuaciones para el cine.

Desde los años 60,
Gades había aparecido en varias películas españolas como «Los tarantos», «Con el viento solano», «Ultimo encuentro» y «Fortunata y Jacinta», casi siempre como bailarín. Recién en 1978 alcanzó un papel protagónico dramático en la estupenda «Los días del pasado», junto a su mujer Marisol, que dirigió Mario Camus.

Gades
tuvo diversas relaciones sentimentales, desde su primer matrimonio con la tonadillera Marujita Díaz, que apenas duró 20 meses, a su prolongada unión con Marisol, quien hoy vive retirada en Málaga y con quien tuvo tres hijas, fruto de trece años de vida en común. Desde hace unos meses, estaba casado con Eugenia Eiriz, que lo acompañó en los momentos más difíciles de su enfermedad.

La
Fundación Antonio Gades, creada para velar por el legado artístico del bailarín, se abocará al «apoyo y difusión de la danza española en general y del flamenco en particular», respetando la última voluntad del artista, explicaron ayer sus familiares.

Tras conocerse la noticia de su muerte, los reyes de España, en nombre de toda la Familia Real, enviaron un telegrama de pésame a la viuda del bailarín y al resto de la familia. La bailaora
Sara Baras declaró que Gades marcó un antes y un después en el baile, en el que «fue un maestro como bailarín y como director. Nadie que baile puede decir que no aprendió nada de él», dijo.

Para otro artista flamenco,
Antonio Canales, Gades era «un hombre trabajador que ha enseñado a sus discípulos un universo de cosas con su arte». Joaquín Cortes, entrevistado por Cadena Ser, manifestó que «ha fallecido uno de los grandes mitos de la danza española después de Antonio Ruiz Soler. Se nos va el otro mito viviente que nos quedaba. Gracias a su talento cambió el flamenco en España: pasó del tablao a la gran escena, el teatro. Se ha ido uno de los grandes», concluyó.

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