22 de junio 2000 - 00:00
"APARIENCIAS"
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Hay algo que no termina de entenderse: ¿por qué se descuidan tanto los guiones de las películas comerciales argentinas? Las no comerciales tampoco se lucen demasiado, pero eso no es ninguna disculpa. Al contrario, si se maneja suficiente plata, si se cuenta con personal idóneo en todos los rubros, ¿qué pasa con los guiones?
Así como se cuidan otros aspectos, desde el diseño de producción hasta el lanzamiento del producto, pasando por el giro de una muñeca y otras minucias que no son tales, también deberían cuidarse los detalles del guión, que es como la columna vertebral del relato. El público no sólo va a entretenerse con sus artistas queridos. También va a que le cuenten una historia, y esa historia, aunque sea inverosímil, se la tiene que creer, y querer, por lo menos durante toda la proyección, y un poco más. Cuanto más tarde en advertir sus defectos, o sus debilidades, mejor.
Para eso, un buen libro necesita tiempo de elaboración, de asentamiento, de confrontación y reelaboración, etcétera, etcétera. No se puede preparar en los ratos sueltos que dejen otros trabajos, y ésa es la impresión que causa el libro de esta película, como si sus autores lo hubieran escrito con el resuello que les quedaba de hacer «Vulnerables» todas las semanas. ¿Será que alguien les dijo «No importa, total el público igual va a ir»? Ya habían hecho algo harto criticable, pero «funcional», para «Comodines», y efectivamente la película funcionó muy bien en las boleterías, de modo que para qué tanta exigencia, ¿verdad? Y no es lo mismo. Cabe esperar que la próxima de Pol-Ka la vayan preparando con un poco más de tiempo.


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