(15/03/2001) La muestra «Arte negro africano», que se exhibe en el Centro Cultural Borges, reúne 161 piezas pertenecientes a la Colección Campomar. Esta colección, que no se hizo con criterio antropológico ni etnográfico, responde al auténtico y personal espíritu coleccionista, para gozar de la belleza y magia intrínsecas de objetos de uso doméstico o ritual en un momento específico del desarrollo tribal de los pueblos de Africa.
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Las piezas provienen de Costa de Marfil, Zaire, Congo, Nigeria, Mali, Dogon, Ghana, Burkina Faso o Angola, entre otros. Su curador, Osvaldo Svanascini, experto en arte oriental y del arte que nos ocupa, señala la variedad de estilos, paralela a la cantidad de estatuillas, fetiches o máscaras que es utilizada en ceremonias rituales, de iniciación, de culto de la fertilidad, o aquellas que aluden a los actos de la vida cotidiana.
La valorización de estas formas de arte que es llamado negro, primitivo, tribal, es tan compleja como el arte de todos los tiempos y de todas las sociedades, pero, según Douglas Newton, ex director del Departamento de Arte Primitivvo del Metropolitan Museum De New York, provoca reacciones inspiradas en la emoción estética. ¿En qué momento de la historia de la contemplación estética occidental, las artes de Africa y de Oceanía han comenzado a penetrar en nuestra conciencia?
Cada vez que surge la pregunta se evoca el descubrimiento de la escultura africana por Vlaminck, Derain o Picasso. Ya en 1904, los dos primeros habían adquirido máscaras africanas, y mientras en 1906 Picasso pintaba «Les Demoiselles d'Avignon», hizo una visita al Museo Trocadero, en cuyo departamento etnográfico se amontonaban en vitrinas mal iluminadas esculturas de arte negro. Siempre recordaría la emoción que lo embargó cuando las vio por primera vez. Y aunque esto no es nuevo, se dice que las dos figuras de la derecha de este célebre cuadro, profundamente analizado, macabras y siniestras, distorsionadas, poseen un parecido a esas máscaras que tanto lo impresionaron, dando, además, nacimiento al cubismo.
Magia y hechizo invaden al contemplador sensible que no puede evitar asociaciones, y así se reconoce la influencia ejercida en artistas como Kirchner, Modigliani, Brancusi, Nolde, Lam, Giacometti, Lipchitz, por sólo citar a algunos, que en sus escritos citan al arte negro como ejemplo del sentido agudo de la realidad, el sentimiento del dibujo y comprensión de la proporción.
Perlas
Destacamos algunas de las notables piezas expuestas: «Estatua femenina» (Bambara); es extraordinario el tallado de las trenzas y de la columna vertebral, los «Tiwara» o antílopes que también se encuentran en las puertas talladas de los graneros, la estatua de rituales de curación o magia de Camerún, cubierta íntegramente por caracolillos y cuentas, «Mujer joven»-»Ritos de Fertilidad», (Bambara, Mali), un fetiche «Nkissi Nkondi», portador de maleficio, (República del Congo), cuya contemporaneidad en cuanto a la crueldad de la imagen es apabullante.
La muestra tiene un valor agregado. El destacado artista argentino Eduardo Mc Entyre aceptó la propuesta de Marta Campomar de echar una mirada profunda al arte de Africa que ha estimulado su imaginación. Así, surgieron dibujos y pinturas que interpretan, con libertad creadora, la vitalidad, la ausencia de convenciones académicas y, repetimos, la magia y el hechizo de este arte ancestral. Hoy a las 19, se inicia un ciclo gratuito de conferencias de distintos temas relacionados con el arte negro africano, con «Perspectivas de la obra del Premio Nobel de Literatura, Leopoldo Sedar Senghor». El jueves 29, sigue «El arte negro y su influencia en el arte occidental del siglo XX»; el 5 de abril, «Experiencia de una joven argentina entre los Masai»; y el 19 de abril, «Hechizos y tradiciones en Africa». Clausura el 3 de mayo.
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