Diana Aisenberg: la bijouterie como forma de pasado íntimo

Espectáculos

La instalación reúne miles de piezas donadas que enhebraron infinidad de personas. Es un proyecto colectivo iniciado hace 10 años que también reúne juguetes, recuerdos, transparencias, gasas.

Con las medidas de protocolo a causa de covid-19, el Museo Moderno presenta importantes muestras como “Una llamarada pertinaz: la intrépida marcha de la colección del Moderno”, “Sergio de Loof, ¿sentiste hablar de mí?”, “Mildred Burton-Fauna del país”, “La pintura desnuda- Santiago Iturralde” que fueron cerradas inmediatamente después de su inauguración, y las recientes “Sueño Sólido”, de Nicanor Aráoz, “Diana Aisenberg- Mística robótica en la economía de cristal”, bajo la curaduría de Carla Barbero.

Artista de vastísima trayectoria, importantes muestras colectivas e individuales y actuación docente, Aisenberg es autora, entre otros libros, de “MDA, apuntes para un aprendizaje del arte”. Ha sido calificada como “una visionaria” en términos de educación ya que con un método propio formó varias generaciones de artistas. Consecuente con sus investigaciones acerca del sentido del arte y ser parte, esta instalación reúne miles de piezas de bijouterie donadas que enhebraron infinidad de personas. Es un proyecto colectivo iniciado hace 10 años que también reúne juguetes, recuerdos, intercalados con gasas, transparencias, pasibles de ser enhebradas que posiblemente han estado guardadas y olvidadas en cajas o cajones.

Este proyecto, la reunión de artistas, amigos y colaboradores se constituye en una tarea manual que no solamente enhebra hilos sino “los hilos de las conversaciones que la acompañan” . La obra exige leyes precisas: la recolección, desarme de pulseras y collares, volver a enhebrarlos hasta intervenir, como en este caso, el portal que da al patio del museo y que tituló “Zaguán y Besos”. Es ineludible acercarse, tocar todos esos hilos y los objetos que los constituyen, provoca recuerdos, ternura, quién no ha conservado un botón de nácar, un zapatito de la infancia, cuentas de colores, los más disímiles objetos de acrílico o cristal?

La segunda instalación, “Totema” está en el primer piso sobre una columna, es una identidad de cuatro ojos que pareciera proteger esta cascada infinita de objetos que adornaron cuerpos, con los que se jugó, que se atesoraron por cuestiones sentimentales y que ahora se ofrecen generosamente a la mirada y al contacto físico que se establece ya que “Está prohibido no tocar”. Diana Aisenberg es autora también de “Historias del arte- Diccionario de certezas e intuiciones”. Entre 1997 y 2011 junto a muchos colaboradores participó en la construcción del discurso del arte actual. Un corpus en el que conviven cientos de definiciones de palabras usuales, definiciones generados por los artistas y aficionados al arte de una artista que continúa indagando y que cree fervientemente en la acción colectiva, una acción que trasciende las fronteras de nuestro país.

Hasta el 28 de febrero. San Juan 350. info@museomoderno.org).

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