Pedro Roth, un arte que se expresa donde quiere

Espectáculos

Hoy en una librería, antes en un súper chino: una dinámica que cuestiona el sitio.

Ya no es extraña para el público aficionado a las artes visuales la aparición de lugares alternativos para la exhibición de muestras. El cubo blanco de la galería tradicional le ha cedido espacio a una vidriera en una esquina, las paredes de alguna calle de barrio, el Street Art que se ha apoderado de grandes medianeras, las persianas de los negocios. Y hasta exponer en un supermercado chino como hizo Pedro Roth hace un tiempo, muestra que fue viralizada como una rareza. Aquella exposición fue titulada “Esencial” ya que “no sólo la comida sino la cultura son esenciales”.

Artista múltiple, fotógrafo, pintor, cineasta, ensayista, actor, nacido en Budapest hace 81 años, Roth es poseedor de un archivo extraordinario de fotografías de artistas y sus obras, además de un anecdotario inagotable sobre el mundo y el mundillo del arte. Llegó a la Argentina a los 14 años, es licenciado en realización cinematográfica de la Universidad de La Plata, estudió fotografía con el húngaro Esteban Sandor y con Nicolás Schonfeld. Autor de más de 80 libros, numerosos audiovisuales, autodidacta en pintura, ha realizado numerosas exposiciones desde 1976.

Con los artistas Daniel Santoro, Marcelo Céspedes y Tata Cedrón, entre otros, constituyó el colectivo Estrella de Oriente. Realizaron en 2014 la película “La ballena va llena”: un gran crucero con capacidad para 5.000 personas que aceptaba contingentes de migrantes deseosos de mejorar su situación existencial. Curadores, artistas, psicoanalistas y expertos en el mundo del arte intervenían para prepararlos espiritualmente y convertirlos en obras de arte. De esta manera ingresaban a cualquier país del Primer Mundo, donde museos y fundaciones los aceptarían. Era una película desopilante, una crítica a la manipulación artística y una buena reflexión sobre el arte.

Pero Pedro Roth no niega el espacio de una galería de arte y su actual exposición, en Librería Menéndez, permite tomar contacto con la obra de este artista multifacético, en la que todo constituye un relato. Sus imágenes, a veces crueles, son de seres que desafían la ley de gravedad, de manos huesudas y dientes amenazantes que remiten al Holocausto. Lo judaico está muy presente en su obra: el sábado, el año judío, los rabinos, el Golem, proyecto así titulado que se exhibió en Praga donde se realizaron simposios de filósofos, científicos y religiosos. El arte, según lo declaró, “es un modo de vida, trabajo sin cesar, dibujo en manteles, servilletas y toda superficie que cae en mis manos, siento que lo que pinto tiene que ver con los sueños de los que no me acuerdo”.

Su intenso colorido está relacionado con su nato optimismo a pesar de las trágicas circunstancias de los inicios de su niñez. Pedro Roth, personaje fuera de serie, es autor de una pintura inclasificable que, a pesar de su talante expresionista, tiene que ver con sus raíces culturales, sobreviviente del Holocausto, guardián de la memoria y una obra en perpetua evolución. (Espacio de Arte Librería Menéndez. Paraguay 431. De 11 a 18).

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