2 de julio 2004 - 00:00

Atractivo fresco visual del país

El show que se exhibe en La Rural recorre la historia argentina a través de cuadros sin apego a la realidad, pero con recursos impactantes, entre ellos uno con jinetes de destreza admirable.
El show que se exhibe en La Rural recorre la historia argentina a través de cuadros sin apego a la realidad, pero con recursos impactantes, entre ellos uno con jinetes de destreza admirable.
«Opera Pampa». Libro: H. Berra. Música: Lito Vitale. Coreog.: M. Pimentel y O. Murillo. Luces, escenog. Y direc. técnica: J. C: Baglietto. Direc. Gral.: H. Berra. (La Rural, Av. Sarmiento 2704).

" Opera Pampa"
ha sido pensada con la declarada intención de estructurar un gran fresco visual sobre el origen, la conquista y la consolidación de la Argentina que impresione más por la claridad y espectacularidad de las acciones que por la rigurosidad histórica. Es un show que combina entretenimiento e historia, destinado a la legión de turistas que últimamente nos visitan, lo que no impide que sea apreciado por todos aquellos que busquen un pasatiempo, por momentos excitante y divertido, como cuando se va al cine a disfrutar de una megaproducción hollywoodense, de técnica deslumbrante y envoltura espectacular, pero que muchas veces analiza la historia desde una óptica maniquea y antojadiza.

Ocho grandes secuencias coreográficas equinas se desarrollan en un escenario de enormes dimensiones instalado en uno de los laterales del picadero central de La Rural al que dan las tribunas donde se ubica el público. El resto de las acciones se llevan a cabo en la pista contigua al escenario. Si bien el show es al aire libre, la calefacción es adecuada y hasta unos ponchos de atractivo diseño son entregados a los espectadores más friolentos para que, además, de alguna manera se sientan integrados al espectáculo con una prenda folklórica.

Se reseñan desde la América andina, con su magia primitiva ambientada con música de aerófanos e instrumentos de percusión pasando por las danzas y los pregones de la época colonial, el 25 de Mayo, la guerra al indio, las andanzas de los caudillos, los trabajos en el campo, el domingo en la pulpería hasta el impactante final con Pericón y Malambo.

Las coreografías de Pimentel y Murillo son siempre atractivas y están correctamente ejecutadas por el Ballet Brandsen; las músicas de Lito Vitale reviven lo tradicional del folklore argentino con sonoridades nuevas, y el complemento de jinetes es sumamente calificado, ya que al virtuosismo dancístico se une el de la equitación de riesgo que provoca admiración y adrenalina.

Rodrigo Aragón
aporta su bella voz a las canciones nativas y también a relatos que ubican al espectador no avisado de circunstancias, épocas y hechos narrados. Cuando todo esto acaba, la fiesta vernácula continúa en un magnífico pabellón -ahora sí techado-con una cena de ribetes criollos en un ámbito donde además se pueden adquirir artesanías, tejidos y hasta pinturas de artistas y artesanos argentinos.

En suma, una alegre celebración de nuestra pampa y de su gente, que cuenta con la dinámica dirección de Héctor Berra, autor asimismo de las glosas que se oyen a lo largo del show.

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