17 de enero 2005 - 00:00

Aun con lluvia, Lapataia vibró con el mejor jazz

Punta del Este - Una larga lista de buenos grupos y solistas de diferentes géneros pasó por este extendido «10º festival internacional de jazz de Lapataia», que el sábado alcanzó la temperatura y el nivel que lo ha convertido en uno de los más importantes del mundo.

El viernes no hubo música en el escenario del anfiteatro porque la lluvia lo hizo imposible. Pero la cosa comenzó a tomar color ya en la madrugada del sábado cuando, en el restaurante del tambo -llamado aquí el «jazz cooking»- se juntaron en una jam session Bebo Valdés, Paquito D'Rivera, Yavnai, el Trío da Paz, Roy Hargrove, Ronnie Mathews, Oscar Stagnaro y Diego Urcola, para el placer de los comensales que habían desafiado al mal tiempo y para los pocos periodistas que participaron de la fiesta.

En esa triple jornada sabatina -madrugada, mediodía y noche- fue posible escuchar también, ya en el escenario principal, al magistral trompetista Tom Harrell. Un hombre ensimismado al que le cuesta hasta establecer el menor diálogo, pero que fue una catarata de la mejor música al frente de un quinteto de músicos tan virtuosos como él: Xavier Davis en piano, Quince Davis en batería, Ugonna Okegwo en contrabajo y Jimmy Greene en saxo tenor. También en las primeras horas de la tarde tocó el gran contrabajista Christian McBride -en cuarteto, con Ron Blake en saxo, George Colligan en teclas y Terreo Gully en batería-, en un set que estuvo entre lo mejor que se escuchó hasta en el festival.

Ya por la noche, cantó la italiana Roberta Gambarini y tocaron los grupos de Paquito D'Rivera y Lewis Nash.

Entonces, la fiesta se hizo completa. Con Peter Washington en contrabajo, Rene Rosnes en piano (brillante en sus solos y en las bases), Steve Nelson en vibráfono y Jimmy Greene en saxo, el baterista Nash mostró a la vez sutileza y potencia.

A todo «tumbao», el cierre tuvo la impronta de los cubanos D'Rivera y Bebo Valdés, con toda la vitalidad de sus 86 años y la juventud de una vida alrededor de la música de su país (ver vinculada). El combo se completó con Stagnaro en contrabajo, Pernell Saturnino en percusión cubana, Ral Irizarri en timbales, Diego Urcola en trompeta y Andy Narell en stell pans (un extraño instrumento que remite a los viejos tambores de metal africanos).

La emoción fue total cuando el legendario pianista tocó
«Lágrimas negras», el tema que lo volvió a colocar en los «charts» de todo el mundo por el disco grabado a dúo con el cantaor flamenco Diego El Cigala. Una penúltima noche de festival realmente inolvidable.

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