"BASICO Y LETAL"

Espectáculos

«Básico y letal» («Basic», EE.UU., 2003, habl. en inglés). Dir.: J. McTiernan. Int.: J. Travolta, S.L. Jackson, C. Nielsen, Ribisi.

E l «Bolero» de Ravel con el que empieza y termina «Básico y letal» es el guiño que utiliza John McTiernan para explicar esta historia que repite una y otra vez distintas versiones encontradas -o directamente falaces-sobre un mismo hecho.

En la selva panameña, durante una temible tormenta, varios rangers parten hacia un ejercicio militar comandados por un sargento de ferocidad legendaria. El asunto termina en desastre: todos mueren, salvo un soldado que no quiere hablar y un teniente mal herido. Por su conocida capacidad inquisitiva, le adjudican el interrogatorio de los sobrevivientes a un ex ranger de la DEA, suspendido por cargos de corrupción.

Travolta es el inquisidor en desgracia y Connie Nielsen es la súper correcta y bastante ingenua interrogadora oficial del ejército. Para saber qué les pasó al odiado sargento Samuel L. Jackson y sus hombres, ambos deben repasar una y otra vez distintas versiones de los hechos a cargo de los dos únicos testigos con vida, y quizá los responsables de la masacre.

Pocas veces se vio una película tan irritante como ésta: cada nueva escena ofrece una versión más elemental y obvia; o el sargento odiaba al teniente por gay, o estaban mezclados en tráfico de drogas, o son todos corruptos.

Cada nuevo «racconto» está filmado al mejor estilo
McTiernan - nada menos que el director de «Depredador» y «Duro de matar»-, y por momentos la acción repetitiva sólo se sostiene por las elaboradas imágenes y el montaje súper veloz, con cortes que acompañanan los relámpagos y disparos de los soldados que mueren y reviven para que se cuente la historia otra vez.

Cuando el espectador ya odia a muerte la película, dos nuevas vueltas de tuerca le dan sentido a este
«Bolero» de McTiernan, y el conjunto cobra el sentido de un chiste formidable, que además tiene algo que decir; claro que si a esa altura el mensaje ya no le interesa a nadie, sería perfectamente comprensible.

D.C.

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