Bella versión de "Lakmé"

Espectáculos

«Lakmé» de L. Delibes. Con M.S. de la Rosa, M.A. Drappo, L. Estévez, L. de Sa Leitao, V. Mautner, S. Spirito, S. Vizioli, A. Herrera, C. Casaccio, Ch. Sommer, H. Videla y L. Palma. Dir. Esc.: H. Pigozzi. Dir. Coro: E. Picone. Esc.: C. de Artes del Teatro Argentino. Vest.: M. Zuccheri. Ilum.: G. Córdoba, C. Mayora. Dir. orq. F. Alvarez. (9/8, Teatro Argentino de La Plata.)


Ya pasaron 72 años desde la última vez que se escuchó aquí «Lakmé», la ópera de Leo Delibes que actualmente se representa en en el Teatro Argentino de La Plata. Aquella vez, en 1931, la protagonizó la legendaria Lily Pons.

Basándose en el libro «La India sin los ingleses» del incansable viajero Pierre Loti, los libretistas Edmond Gondinet y Phillippe Gille tomaron el episodio de Lakmé, la hija sagrada del sacerdote Brahamin Nilakantha, que enamora a Gerard, un miembro de la Armada Británica cuya novia inglesa quiere una copia de las joyas de la diosa.

Este deseo provocó el encuentro y el nacimiento de un amor prohibido con un fin trágico. El compositor francés
Leo Delibes (1836-1891) impregna su ópera de música romántica edulcorada, que en este tercer milenio no atrae tanto como debe haber ocurrido en su época. No obstante en la Opera Comique de París, llegaron a celebrar 1.500 representaciones; ya casi es un patrimonio. Lo cierto es que dotó a la protagonista de pasajes vocales muy hermosos, y no puso el mismo empeño para los demás, y cuando ella no está en escena decae el interés por la trama.

Por eso, es muy inteligente que se haya contratado a la soprano
María Soledad de la Rosa, puesto que tiene una de las voces más bellas que puede escucharse en el momento actual. Emociona y llega al alma su voz aterciopelada y comunicativa, con un esmalte mate que es una bendición y que la cantante maneja con singular inteligencia y alta estatura artística.

Deja a todos satisfechos porque no solamente exhibe todo su caudal y técnica en la famosa aria de las campanitas, sino que es un placer escucharla desde su primer aparición hasta su apacible muerte. Hermoso espectáculo visual por el colorido pastel del vestuario y la escenografía. Muy bien el Coro y la orquesta que dirige
Fernando Alvarez con entusiasmo y autoridad. El bailarín hindú Sanjeev Kumar hizo su aporte exótico y Cristian Casaccio emocionó en su breve participación como Hadji, un esclavo con principios que cantó con el corazón y un timbre muy atractivo.

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