Belleza asiática al gusto occidental

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«Hierro 3» («Bin-Jip/ Iron 3», Corea-Japón, 2004; habl. en coreano).Dir.: K. Ki-duk. Int.: S. Y. Lee, H. K. Lee, H. H. Kwon, J. M. Ju y otros.

Pese a que no habría sonado muy bien, esta película debió haberse llamado «Palo 3», porque el título hace referencia a un palo de golf («iron» en inglés, además de hierro, es palo de golf, instrumento sobre el que gira buena parte del film: lo de «hierro» es un disparate de traducción).

Más allá de minucias siderúrgicas, la película del cineasta coreano Kim Ki-duk ( desde hace tiempo, una de las deidades más mimadas en los festivales de cine) es otro bello ejemplo de sofisticado cine asiático, pero ya en el trance de pavonearse tanto de sí mismo que se pone al borde de su propia caricatura. ¿Contempla el «cine de riesgo» el riesgo de Una mujer entre su marido violento y un misterioso ladrón en «Hierro 3», del coreano Kim Ki-duk. convertirse en merchandising?

La película lleva como protagonista a un ladrón que saquea casas temporalmente inhabitadas, por lo general durante las vacaciones de sus dueños, dejando siempre en ellas un sello personal que modificará, casi siempre de manera trágica, la vida en cada una de ellas. Después, el espectador habrá de sospechar que los hechos, tal vez, pueden no ser exactamente así.

En una de esas casas, habitada por un matrimonio de marido golpeador y esposa sometida, la mujer terminará enamorándose del intruso, quizá por pasión enfermiza, quizá como sana rebelión para abandonar de una vez su lujosa cárcel. Lo cierto es que ambos forman una especie de
Bonnie & Clyde silencioso (uno de los rasgos de estilo del film es que los protagonistas no hablan), y se largan juntos al camino y al delito.

El esposo violento, jugador de golf, recibirá allí su merecido mediante golpes muy precisos con el «palo 3». También allí, en el espectador, se reforzará la sospecha de que los hechos pueden no ser exactamente así. Por eso es una pena, realmente, que un cineasta tan sutil como
Ki-duk no cierre su película en el nivel de la sospecha que ha venido generando, y que aclare prácticamente todo a la manera -casi-de un film de Hollywood, con leyenda final incluida.

Es injusto, sin embargo, no valorar la delicadeza, la calidad y el gusto en imágenes y música del director de
« Primavera, verano, otoño...», que vuelven a manifestarse acá de manera profesional (aunque si lo hicieran de una manera más misteriosa y no tan direccionada, claro, sería mucho más estimulante). Ki-duk es un artista que se siente reverenciado por el Occidente de paladar exquisito, y que ahora filma para esa clientela. «Hierro 3», con toda su innegable belleza, empieza a ser cine asiático por encargo, tan delicioso como los más exclusivos platos de los restaurantes chinos de Nueva York y París. El fenómeno no se diferencia mucho del momento en que Latinoamérica empezó a producir realismo mágico con traducción en inglés pensada de antemano.

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