12 de julio 2001 - 00:00
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Els Comediants viene participando sistemáticamente del Grec. Cuando el festival se inició, en 1976, la compañía catalana tenía ya quince años. El 26 de julio, estrenan su espectáculo en Pekín, para lo que están trabajando juntamente con actores chinos. Introducirán en el espectáculo elementos orientales, fusionados con lo propio de su espectáculo, de sabor mediterráneo.
En noviembre, vuelven a Barcelona y actuarán en el Mercado de las Flores, donde hoy el grupo de La Boca estrena «El fulgor argentino». Sin desconocer la inversión que implica haber trasladado a más de 90 personas para que representen su obra -y esa cantidad es sólo la tercera parte del grupo-, los directores de Catalinas Sur dijeron: «Muchas veces, los festivales se guían por la cantidad de actores que traen; sabemos que los hemos complicado con nuestro modesto número».
Aunque Font se define como el «irresponsable» de Els Comediants, su creación logró sobrevivir a través de los años. Comenzaron en 1972, bajo el régimen franquista, cuando actuar en la calle implicaba terminar el día en la cárcel. «Hicimos algo sensible y sencillo, utilizar el espacio urbano», dice Font.
Pero no se detuvieron, y en algo de eso tuvo que ver el apoyo del público que seguía de cerca a la Compañía. Con el advenimiento de la democracia, el grupo dio un salto cualitativo en las formas de expresión, siempre partiendo de hechos cotidianos. «Nos interesa hablar desde la sinceridad y no claudicar con las modas y la vanidad. Tratamos de no dejarnos impresionar por los medios ni cortarnos por un duro», dice Joan Font.
Els Comediants percibe un subsidio de la Comuna de Barcelona que sustenta 10% del presupuesto de sus espectáculos. «Aunque es mínimo, ayuda. Sin embargo, España no es modelo para copiar; habría que mirar a Francia, que no tiene miedo en gastar en cultura. Lo que se gasta aquí, en comparación, es poquísimo», dice Font.
Origen
Catalinas Sur tuvo origen en 1983, por iniciativa de Adhemar Bianchi y Ricardo Talento, que convocaron a los vecinos a participar en el Centro Cultural de La Boca. «En la Argentina no es tan obvio, como lo es acá, que la gente pueda acercarse a un espacio cultural. Me sigue conmoviendo que, después de trabajar 15 horas por día en la semana, tengan la voluntad de venir un viernes o un sábado a la noche a hacer teatro», dice Talento.
Amas de casa, comerciantes, abuelos y nietos que se acercan a espiar de qué se trata. Talento agrega: «No se parte de lo que el vecino no sabe, sino de lo que conoce. Fueron cayendo gordos, flacos, niños, jóvenes y abuelos. Los más nuevos nos preguntan: '¿Ya podemos actuar?'; pero claro que sí».


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