Roma (ANSA) - Ernest Borgnine, el célebre villano de innumerables films de la década del '50, criticó ayer a los jóvenes actores que «no saben nada de la vida y no tienen bastante cerebro ni corazón para entrar verdaderamente en los papeles». Borgnine, de 85 años, está en Roma para recibir un premio de la televisión italiana. En un italiano bastante fluido que revela su origen, el veterano actor premiado en 1955 con un Oscar por su interpretación en el film de Delbert Mann, «Marty», profetizó un futuro sin actores, en el que serán sustituidos por personajes computarizados.
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Con una excepción, Sean Penn, al que considera un genio y que lo dirigió en su última interpretación de un jubilado viudo que vive en un viejo edificio a la sombra de las Torres Gemelas. Fue el más incómodo de los 11 cortometrajes de la película «11-9-01». «Ese hombre tiene sus ideas políticas pero es un genio», dijo el decano de Hollywood refiriéndose a Penn. Borgnine salvó también de su implacable juicio a Adrien Brody, el actor de «El pianista».
Y también fue implacable para juzgar a «Marty», la película que le valió el Oscar, a la que definió «un film de segunda categoría, realizado para hacer dinero». «El rodaje duró 18 días y me pagaron cinco mil dólares mientras que los otros cinco mil que preveía el contrato no los vi nunca», agregó el actor que actualmente vive con su mujer en Beverly Hills. «Después, gasté un patrimonio para rescindir el contrato con la productora que me proponía solo porquerías. Esta era la vida de un actor», recordó Borgnine.
Nacido en 1917 en Connecticut, hijo de italianos, Borgnine inició la carrera de actor en 1951 y alcanzó la fama en 1953 en «De aquí a la eternidad» junto a Montgomery Clift. Dos años después interpretó a un solitario carnicero en la mitad de su vida, Marty Piletti, que le valdría la codiciada estatuilla, desbancando a aspirantes como Frank Sinatra,James Dean y Spencer Tracy.
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