11 de agosto 2003 - 00:00

"Brasil hace normal lo que parece surreal"

Brasil hace normal lo que parece surreal
Cuando a uno de los cineastas brasileños que están presentando sus obras en el Village Recoleta lo acusan de experimentalista, puede responder, como el veterano Julio Bressane («Filme de amor», reflexión sobre las Tres Gracias que rodean a Venus), «Mis películas son experimentales incluso en relación con el publico. Por ejemplo, este film confía en la inteligencia del espectador». O puede contestar como el debutante de 39 años Renato Falçao (que hoy mostrará «La fiesta de Margarette», una deliciosa comedia muda en blanco y negro):

Renato Falçao: Al contrario, mi película es muy simple, apenas la historia de un hombre que sueña con regalarle a su mujer algo inalcanzable para sus medios. Le cuento una anécdota: hace poco la dieron en el festival de Ceara, junto a un corto documental sobre pescadores locales. Esos hombres, que nunca habían visto cine en su vida, fueron invitados a verse en pantalla, y luego, ya que estaban, se quedaron a ver mi película. Y les encantó. Lo mismo, el público de Porto Alegre y Sao Paulo, donde ya se ha estrenado.


Periodista:
Es una comedia en cierta forma chaplinesca.

R.F.: ¡Carlitos Chaplin es lo mas grande que hay! Y claro, me salió naturalmente así, con ese humorismo sentimental, social, apenas planteamos que iba a ser muda. Los actores también aman a Chaplin, entonces disfrutaron mucho dejar por un rato el teatro de texto, y volver a esa forma de pantomima.


• Expresión

P.: Pero ¿cómo se le dio por filmar, en estos tiempos, una película de factura tan « antigua»?

R.F.: Amo ese cine, tan expresivo. Quítele el sonido a la película llena de diálogos y estampidos que ve por televisión, y descubrirá lo limitada y aburrida que es. Lo divertido es que filmé en el 2000, justo cuando todos estaban con eso de la revolución digital. ¡Y yo tan contento de volver a una forma del pasado! Calma, decía, la digital no es una revolución, es simplemente una cámara.


P.:
Usted estudió en Estados Unidos con Laszlo Kovacs y otros grandes directores de fotografía, y ya tiene su nombre entre los equipos del cine «indie» neoyorquino.

R.F.: Tan «indie» que mi último trabajo fue para un auténtico descendiente de pieles rojas, ahora realizador. He vivido nueve años en Norteamérica, al punto que a «La fiesta...» casi la filmo allí mismo. Desde antes de emigrar, que soñaba con ella. Pero era lógico que debía filmarla en Brasil. La historia es universal, pero la ubicación es intransferiblemente brasilera, especialmente en el modo de reírse de una realidad. A propósito, algunos dirán que lo que pasa es medio surrealista, pero lo que para mí puede ser surreal, quizá para otro simplemente es su realidad cotidiana, sobre todo en Brasil.


P.:
Es una obra de muchos contrastes.

R.F.: Todo el film habla de contrastes, entre sueño y realidad, por ejemplo, algo que deliberadamente exageramos un poco. Por eso también acentuamos los contrastes en la fotografía, buscando blancos y negros mas marcados, un poco a la manera de algunos viejos fotógrafos americanos del Gran Cañón. Esto es interesante: cuando uno filma en color, toma referentes pictóricos, pero cuando filma en blanco y negro, vuelve a los grandes fotógrafos del pasado. Y ahora que preparo el lanzamientoen DVD, más contrastetodavía le quiero dar. Ah, para eso sí que es bueno el digital.


Entrevista de Paraná Sendrós

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