Seefeld, Goity y Suárez (falta la cuarta, Flechner): cuatro ejecutivos
compiten por entrar en una multinacional, pero uno
de ellos es un impostor.
«El método Grönholm» de J. Galcerán. Versión: B. Couceiro. Dir.: D. Veronese. Int.: G. Goity, J. Suárez, A. Flechner, M. Seefeld. Esc.: A. Negrin. Vest.: M. Meligeni. Ilum.: G. Córdova. (Paseo La Plaza.)
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La comedia cruel «El método Grönholm» explora el mundo de las relaciones laborales en clara alusión a los valores mercantilistas de la sociedad, el culto por las apariencias y el individualismo. El catalán Jordi Galcerán (Barcelona, 1964) partió de un esquema muy simple, que tanto remite a las pruebas de selección de personal utilizadas por las empresas multinacionales como a la exposición de los reality show estilo «Gran hermano».
Tres hombres y una mujer compiten por un puesto de alta jerarquía, que les exige atravesar una humillante serie de pruebas absurdas y engañosas, que no parece tener otro objetivo que el de dilucidar quién de estos candidatos es el más fuerte y despiadado. La obra está construida sobre situaciones de carácter lúdico en donde los personajes, a pesar de exponer sus vidas y sus miserias más vergonzosas, pueden estar mintiendo.
Esta abundancia de datos falsos, más los abruptos giros que sufre la acción, son los mecanismos que mantienen en vilo al espectador. Por otra parte, la rudeza de los diálogos ( muestrario de tendencias racistas y homofóbicas) hace que la obra concentre una inusitada dosis de violencia apenas atenuada por el delirio humorístico de sus situaciones.
El espectáculo puede ser disfrutado como una comedia ingeniosa y urticante, y como la denuncia a una realidad vigente. Más allá de sus méritos (uno de los mayores éxitos del teatro español) lo que en verdad la hace atractiva es su juego actoral, a cargo de tres estupendos actores: Jorge Suárez, Alejandra Flechner y Gabriel Goity. Sus lances arrancan carcajadas. A esto se suma la participación de Martín Seefeld que, sin desentonar, ocupa un papel de menor lucimiento. Gran mérito del director Daniel Veronese es haber marcado a sus actores con una minuciosidad exquisita, perceptible en cada gesto.
Su trabajo le aporta a la obra mayor intensidad dramática sin descuidar sus mecanismos de comedia ingeniosa.
Dejá tu comentario