31 de octubre 2000 - 00:00

Buen retrato de la generación sufí

Dir.: G. Mackinnon. Int.: K. Winslet, S. Taghmaoui, P. Clementi. Gran Bretaña-Francia, hablada en inglés. PM/13.

«El viaje de Julia» («Hideous Kinky»,Inglaterra-Francia, 1998; habl. en inglés). Dir.: Gillies MacKinnon. Int.: KateWinslet, Said Taghmaoui, Bella Riza, Pierre Clementi y otros.

 

Hacia fines de los '60 y principios de los '70 - osea, hace mucho tiempo, en una galaxia lejana-, hubo una generación que creyóencontrar en Oriente el «camino hacia el Yo» que no podían hallar en susfamilias de clase media alta y pudiente. Para esa generación ligeramentesadomasoquista, que combinó la utopía del placer sin restricciones con unapostura cercana a la autoflagelación, Oriente no fue tan sólo, como puede serlohoy, el consumo de música exótica, los restoranes étnicos, el corte de pelo alras, el piercing y los festivales de cine independiente.

Así como muchos jóvenes peregrinaron por aquellostiempos a Katmandú, Bangladesh y tantos otros destinos de toponimia con menormarketing, Esther Freud, bisnieta de Sigmund e hija del pintor Lucian,eligió renunciar al confort inglés para probar suerte en Marruecos. Susexperiencias, más o menos transformadas, dieron origen al libro en el que sebasa esta película.

«El viaje de Julia» tiene una notableprotagonista en Kate Winslet (sin los filtros «Titanic»,sudorosa, con algo de acné, tan desorientada y a los tumbos como su personaje),hundida en una Marrakech escasamente turística y a la busca de un sufí que lalibere de su angustia existencial: la insatisfacción, en aquellos tiempos,requería de bálsamos demasiado exigentes. Winslet compone un personajeabsolutamente creíble.

Julia no está sola, lleva a cuestas a sus dospequeñas hijas Bea y Lucy, quienes hasta pare-cen -de hecho, lo son-mucho másmaduras que su madre de 25 años. Son las que le dan consuelo cuando ese lejanomarido que quedó en Inglaterra se va olvidando de ellas, y son también quienesle abren los ojos sobre el árabe, simpático y mentiroso, en quien ella creedescubrir su nueva pasión.

«Hideous Kinky», título original del film (esuna muletilla que intercambian juguetonamente las hermanas; de manera literalsería «horriblemente raro», aunque lo traducen por «perverso») es una películaque jamás deja de interesar al espectador; está bien actuada, tiene unaespecial «transparencia» e inmediatez con lo contado, y atrapa aunque carezca,deliberadamente tal vez, de una definición narrativa lineal o de un norteespecífico.

Además del gran trabajo de Winslet, el actorfrancés Said Taghmaoui, como el árabe, aporta esa dosis de frescura ydesparpajo que termina de darle el sabor buscado a una película cuyo valor másalto es, sin duda, el afinado retrato de ese tipo generacional que quedóaplastado por sus mayores y superado por sus hijos, siempre a la busca de gurúsque jamás aparecieron.

 

Dejá tu comentario

Te puede interesar