5 de julio 2004 - 00:00
César Aira lleva al arte el espíritu de sus relatos
-
MasterChef Celebrity volvió a la televisión: cómo fue el rating en el regreso del reality
-
Premios Oscar 2027: La virgen de la tosquera es la película elegida para representar a Argentina
Una de las nueve obras que integran la primera muestra de César Aira en el espacio alternativo Belleza y Felicidad.
Aira, que nació en 1949, cuenta que en su Pringles natal «había dueños de autos que se jactaban, sin mentir, de haberlos desarmado 'hasta la última tuerca', y haberlos vuelto a armar». Agrega que con idéntica habilidad hacían esta proeza con relojes, lavarropas o cajas fuertes, hasta el momento en el cual se crearon de las inabordables «cajas negras» y «la humanidad dejó de saber cómo funcionan las máquinas que usa».
Señala que durante siglos el arte fue una cuestión de dominio del oficio, hasta que arribaron los constructivistas, que aspiraban a que el cuadro «exhibiera su proceso de factura desde cero», a que no sólo el artista sino también el espectador pudiera desarmar la obra «hasta la última tuerca». Y el mejor ejemplo es la célebre pintura de Malevich (1915), donde se aprecia un cuadrado negro sobre fondo blanco.
•Cartoneros
Esa misma tarde, a poco más de una cuadra de Belleza y Felicidad, sobre la calle Guardia Vieja, el artista callejero Pablo Rosales inauguraba en la sede de la editorial Eloísa Cartonera su muestra de grabados «No hay cuchillos sin rosas». Allí se venden a 5 pesos los libros realizados por cartoneros que pudieron abandonar ese trabajo y ahora se ganan la vida pintando y cortando las tapas. El ambicioso proyecto editorial avanza, ya tienen 54 títulos publicados de autores latinoamericanos, entre ellos los cuentos de Aira, «Mil Gotas», que trata sobre arte, y «El todo que surca la nada». Se trata de textos inéditos cuyos derechos fueron cedidos por autores como Ricardo Piglia, Fogwill, Lamboghini o el joven poeta Washington Cucurto, un favorito de Aira.
Además, este emprendimiento benéfico ya tiene seguidores: en Perú, con el modelo de Eloísa y autores locales, acaban de fundar la editorial Silvita Cartonera.


