Una estética que bien podría remitir también a un espacio posmoderno gracias a la deslumbrante escenografía de Diego Siliano.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Lo importante es que este lugar anodino es el marco apropiado para que estos seres anónimos se lancen a una fría y metódica tarea de seducción que nunca alcanza su finalidad erótica. El espacio teatral se convierte entonces en un «nolugar», término acuñado por el antropólogo francés Marc Augé para señalar aquellos espacios (aeropuertos, shopping, autopistas) en los que ya no es posible hacer una lectura de las relaciones y la cultura de quienes los habitan, como ocurre con otros ámbitos.
El «no-lugar» es una zona de tránsito que permite que uno se desligue del contacto con los otros y se encapsule en su propia individualidad sin emitir más señales que las de una gestualidad inmediata. Y esto es lo que sucede en la puesta de Ciro Zorzoli, en la que prácticamente no hay diálogos, sino algunas pocas acotaciones de escena enunciadas por los mismos actores, dueños -eso sí- de una notable expresividad. Ninguno de los personajes porta identidad ni historia y sin embargo son capaces de transmitir, a través de miradas furtivas y de movimientos de atracción y rechazo (algunos de franca comicidad), una abundancia de significaciones que contribuyen a disolver su anonimato. Resulta casi imposible no preguntarse qué buscan estos jóvenes o cuál es el atractivo de ese estar en ninguna parte -lo mismo que en un reality show-y sin nada que hacer más que seducir.
Estas conductas aparentemente vacías, sin referencias a una historia de vida particular, estimulan en el público la necesidad de aportar nuevos sentidos a lo que está viendo. Sin embargo, ciertas características formales de la obra (ausencia de anécdota, prolongados silencios, acciones reiterativas sin progresión) demandan un esfuerzo de entrega y concentración muy fuertes, sobre todo para el espectador más inclinado al teatro de texto. En cambio, para quien guste de experiencias rupturistas, «A un beso de distancia» puede resultar una opción sumamente interesante.
Dejá tu comentario