Con algo de Disney y algo de Lewis Carroll

Espectáculos

«Mimzy» (The Last Mimzy, EE.UU., 2007, habl. en inglés). Dir.: R. Shaye. Int.: R. Leigh Wryn, C. O'Neil, T. Hutton, J. Richardson, M. Clarke Duncan, R. Wilson, K. Hahn.

En sus momentos más toscos, este intento de ciencia-ficción-fantasía infantil hace recordar a esas comedias fantásticas de bajo costo que Disney hacía en serie en los '70, mezclado con aquellos hoy inconseguibles telefilms de misterios, fantasmas o encuentros extraterrestres contados desde el punto de vista infantil que luego evolucionaron en pesos pesados como «ET», «Juegos de guerra» o «Cortocircuito».

Parece que el productor de «El Señor de los Anillos» hubiera querido que su film pudiera relacionarse más con ese tipo de éxito de taquilla, sin olvidar el toque más sutil del cine fantástico para niñitas con algún momento pretencioso y guiños victorianos o clásicos. Por eso «Mimzy» parece también una vuelta de tuerca a Lewis Carroll y «Alicia a traves del espejo». Hay que reconocer que el guión ofrece todo tipo de opciones de subgéneros del fantástico para no develar el misterioso asunto que no por sor totalmente naif deja de tener su encanto. En unas vacaciones, una niña y su hermanitoencuentran una caja negra en la playa, que además de un conejo tiene unas especies de fichitas raras que pronto transforman a los niños en superdotados que dibujan complejísimos mandalas orientales sobre umbrales a otros mundos y diseñan asombrosos proyectos de ciencias que podrían resolver cualquier crisis energética. Pero, por jugar con fuerzas que no saben cómo controlar bien, pronto provocan masivos cortes de luz no programados (vulgo apagones), lo que le da cierta actualidad en su estreno criollo a esta adaptación de Henry Kuttner (escritor clásico de ciencia ficción responsable de algún capítulo top de la serie «Dimensión desconocida».

Como pasa habitualmente cuando se arman guiones sobre historias cortas que no dan para muchas vueltas, la película empieza muy lentamentee, incluso, pasada la mitad de su metrajeno siempre sabe cómo contar un asunto fácilmente entendible haciendo foco en el tema, ritmo y acción. Pero, a pesar de que escena sí, escena no, «Mimzy» amenaza con ser un plomazo, siempre levanta vuelo justo a tiempo. Algunas de las escenas de telekinesis son muy eficaces en su equilibrio entre ingenuidad infantil ante los fenómenos extraños y la percepción de peligro y temor con la que pueden terminar esos escarceos con otra dimension, otro tiempo.

En síntesis, otro de esos films medianos pero nunca malos, que se dejan ver amablemente en un cine, pero que pueden alcanzar categoría de clásico visto un domingo a la tarde en el cable.

D.C.

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