22 de mayo 2003 - 00:00

Con compañía se sufre mejor

«La hija del caníbal» (id., México, 2003; habl. en español). Dir.: A. Serrano. Int.: C. Roth, C. Alvarez Novoa, K. Becker, I. Cantoral y otros. ara encontrar su libertad y
P replantearse su existencia, no hay nada para una mujer como que le secuestren al marido. Eso es lo que le ocurre a Lucía, narradora de cuentos infantiles en «La hija del caníbal», fallida y tediosa producción mexicana de Antonio Serrano con Cecilia Roth en el protagónico.

Los conflictos de Lucía ante-ceden sobradamente a la misteriosa desaparición de su esposo: como sugiere el título de la película, su propio padre fue el primer devorador; desde luego, no en la línea Hannibal Lecter sino en un sentido figurado, el de padre voraz. Con todo, si el espectador tampoco llegara a captar la hondura metafórica, hay una escena en la que se ve al padre comer una porción de torta con un muñequito de plástico, con forma humana. Sí, es un caníbal el hombre.

Lucía, mientras continúa descubriéndose a sí misma, no tiene más remedio que hacer el intento de descubrir también dónde está su cónyuge, y de paso encontrar el dinero para pagar el rescate del infeliz, a quien tiene secuestrado una ignota organización terrorista, bastante sospechable (ay, estos hombres). En su búsqueda, contará con dos alia-dos: un viejo anarquista, que combatió contra el Generalísimo en España y que ahora vive en México por razones de coproducción, y un atractivo jovencito que aparece como caído del cielo. No hace falta haber visto «Vidas privadas» ni «Una noche con Sabrina Love» para intuir lo que pasará. Es que hay persona-jes que, por más que sufran y su-fran, no la pasan nada mal.

M.Z.

Dejá tu comentario

Te puede interesar