Los «antifestejos» por el Centenario del Teatro Colón comenzaron anteayer, con un «abrazo simbólico» del personal técnico y artístico al perímetro del edificio, cuyas obras de restauración están paralizadas desde el año pasado. Según anticiparon los gremios, a partir del lunes, semana del centenario, los manifestantes llevarán un crespón negro y estudian hacer conciertos gratuitos de protesta a sus puertas.
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EL director ejecutivo del Colón, Martín Boschet, relativizó sin embargo este malestar en diálogo ayer con este diario: «No hay situación de conflicto. En todo caso, yo no entiendo lo del crespón negro como un enfrentamiento con la dirección, sino que ese crespón lo llevamos todos, desde Mauricio Macri hasta el Ministro de cultura y la dirección de este teatro, por no poder festejar el centenario como el Colón se hubiese merecido, a puertas abiertas». Boschet se encuentra en estos días en Salta firmando un convenio «de hermandad» con el Teatro Provincial. «En este momento hay dos debates abiertos», continuó. «Uno es el que atañe a las obras de restauración, y allí el meollo no es financiero sino puramente técnico. Ningún cálculo, por más optimista que sea, puede prever que el Colón pueda estar en funcionamiento antes de 2010. Esto es así, y eso genera ansiedad y tristeza, lo sé. El otro debate, también importante, tiene que ver con la autarquía, que establecerá un modelo de teatro más dinámico y autónomo. El Poder Ejecutivo envió a la Legislatura un proyecto de ley, y el debate que abrió fue acalorado. Hay quienes lo aceptan, hay quienes lo rechazan pero con propuestas superadoras, y hay también quienes lo rechazan pero sin propuesta alguna. A mí entender, la autarquía se aprobará, aunque creo que con modificaciones, y si éstas son positivas, bienvenidas sean».
El Colón celebrará sus cien años de existencia el sábado 25 de mayo con una función «de gala» en el cine-teatro Opera sobre la avenida Corrientes, lo que constituye una gran paradoja: allí mismo funcionaba el viejo teatro lírico «De la Opera», que fue desplazado por el flamante Colón en 1908. Las actuales autoridades han llamado recientemente a licitación nacional e internacional para reemprender las obras de refacción que quedaron detenidas tras el hundimiento del llamado Master Plan en la gestión Ibarra-Telerman.
Se espera, desde ya, una «semana de mayo» conflictiva, previa a esa gala amarga a Colón cerrado. O semicerrado, ya que en su foyer se piensa realizar, el 25 de mayo, visitas guiadas para el público por las zonas transitables, una representación «de concierto» de «El barbero de Sevilla» de Rossini, y un breve recital de arias en el Salón Dorado.
Las actividades prevén también una función de estudiantes del Instituto Superior de Arte en el Teatro del Globo, otra gala lírica con diferente programa en el Opera (el martes 27), una función de nuevos talentos en el Auditorio de Blegrano, al día siguiente, con la dirección de Enrique Ricci, un espectáculo coreográfico en el Opera el jueves 28, y el mismo día la representación de la ópera de cámara de Haydn «Il mondo della luna» en el SHA.
Otro de los factores que volvió algo tensa la cuenta regresiva es la prolongada ausencia de su director general y artístico, Horacio Sanguinetti, quien luego de dar algunas conferencias en Washington continuó con un viaje por Europa, y sólo regresará a Buenos Aires un día antes del festejo. Entre los muchos trascendidos sin confirmación de estos días, circuló uno que señalaba que, posiblemente luego de la aprobación del plan de autarquía, el gobierno porteño realizaría algunos retoques en el organigrama del Colón. Consultado ayer por este punto, Boschet fue taxativo: «De ninguna manera. El jefe de gobierno ratificó en todo momento su plena confianza en el elenco que puso al frente del Colón».
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