15 de agosto 2002 - 00:00

Con el Septeto Matamoros vuelve la tradición cubana

Septeto Matamoros
Septeto Matamoros
E l Septeto Matamoros debuta hoy en La Trastienda, donde volverá a presentarse el jueves 22, luego de recorrer varias provincias. Dialogamos con el director musical -y contrabajista- Yoedis O'connor; el responsable general del grupo Emilio Matamoros, descendiente del recordado Miguel Matamoros («el Gardel de Cuba», dice Emilio, quien tiene a su cargo parte de la percusión), y con su hermano Rubén.

Aunque formalmente vienen a presentar su segundo álbum, «Nuestra herencia», editado recientemente en nuestro país, lo conciertos incluirán temas de los cinco discos que llevan grabados. «Este grupo se formó en 1996 con la idea de continuar y defender la tradición, entregar lo mejor de la música cubana, la tradicional, la de siempre», dice Emilio Matamoros.

Periodista: ¿De qué había que «defender» la música tradicional cubana?


Emilio Matamoros:
Lo que pasa es que la música tradicional tuvo un «paro» en los años '90, hasta que surgió lo de Buena Vista Social Club. Se había hecho muy popular la timba, eso que ustedes llaman salsa, que es una música más comercial que, naturalmente tiene que ver con la raíz que es el son cubano pero que había perdido su swing.

Rubén Matamoros:
De todos modos, estos «paros» de la música tradicional ya habían ocurrido varias veces: en la época de Los Beatles, en el comienzo de la Revolución cuando se puso énfasis en la cultura europea y en los conservatorios de olvidó la música popular, en la Cuba prerrevolucionaria con la Orquesta de Glenn Miller.

P.: ¿Fue cuestionada en Cuba la decisión de los músicos del grupo de Buena Vista de trabajar con Ry Cooder y aceptar giras manejadas desde EE.UU.?


Yoedis O'Connor:
Alguno puede haberlo cuestionado, pero la inmensa mayoría lo consideró algo muy valioso, porque gracias a eso reaparecieron artistas que ya estaban retirados, se conoció mundialmente a otros que estaban en actividad pero no podían difundir su música, y se hizo más conocida la música tradicional. Y fíjese que ahora hay en Cuba más de 1000 septetos y unos 600 tríos que trabajan sobre estos repertorios.

Rejuvenecimiento

P.: ¿Y cuál es el toque de modernidad de ustedes, considerando que Miguel
Matamoros ya falleció hace más de 30 años?


R.M.:
Sin salirnos del patrón, nuestro aporte es la juventud y, sin dejar de ser estudiosos, tratamos de valorizar el aprendizaje no convencional, como sucede con los músicos de pueblo, como era Miguel. No diríamos, como algunos, que «tenemos miedo de los que estudian música», pero sí queremos dejar esa actitud fría e intelectual que a veces dan los conservatorios. Y, como santiagueros que somos, hacemos son oriental que es, indudablemente, el primer son que hubo en Cuba. Además, hay muchos temas inéditos de
Miguel Matamoros que estamos rescatando.

Y.O'C.:
Por supuesto hacemos también boleros. En mi país dicen que el que habla de la música cubana y no habla de bolero, no tiene nada de qué hablar. Y es así. Como hacía Miguel, o Beny Moré, o más cercanamente, Compay Segundo.

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