A ustero a pesar suyo, hoy comienza el festival internacional de cine de Buenos Aires, el Bafici, con menos material que otros años, pero buenos amigos extranjeros. Básicamente, existe gracias a que los directivos de la Quincena de Realizadores de Cannes y el Festival de Rotterdam impulsaron algo así como una campaña mundial para aportar sponsors, financiar gastos, y bajar tarifas.
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Como otra muestra de buena voluntad, se anuncia también un encuentro de empresarios europeos de cine, con sus pares de México y el Mercosur, auspiciado por el programa Al-Invest. También se mantienen el premio en efectivo de la Agencia Italia Cinema para películas argentinas (sección competitiva Lo nuevo de lo nuevo), y los 10.000 dólares de las fundaciones Antorchas, Hubert Bals y Gotemburg para los ganadores de un seminario de presentación de proyectos latinoamericanos.
Por su parte, el gobierno porteño muestra su buena voluntad, empezando a pagar al personal técnico del festival anterior, es decir, se pone al día con apenas un año de atraso (pero sin indexación, y no a todos). Son cosas de la administración pública. Por ejemplo, mientras empieza este encuentro, Economía de la Nación le sigue debiendo al INCAA buena parte de lo prometido para el festival marplatense que se hizo el pasado marzo. Y como paga con cuentagotas, en los pasillos del INCAA se acumulan películas que ya debían haberse devuelto hace rato a sus respectivos países.
Al respecto, algunas obras de Jean Luc-Godard, Manoel de Oliveira, Kim Ki-Duk y otros autores, vistas en Mar del Plata, aparecen ahora en el festival porteño, incluyendo la primera de Luis Ortega, «Caja negra» y (para otros gustos) el bizarro «Mi suegra es un zombie», con Mónica Ayos. Vaivenes del momento, que también incluye como novedades porteñas dos películas ya largamente estrenadas (una de ellas, la recomendable «Nuestros amigos de la banca», de limitada edición en video), y una nueva retrospectiva del crédito local Raúl Perrone (la anterior, que incluía sus cortos, se hizo tiempo atrás en el Cosmos).
Se impone el ahorro. Si el presupuesto del Bafici 2001 fue de 1.300.000 pesos, para la friolera, excesiva, de 210 películas y 180 visitantes extranjeros, el gasto de este año se calcula en aproximadamente la mitad, para poco más de cien películas y unos 60 visitantes, cuyos nombres van trascendiendo con suma cautela. En la inauguración de esta noche, solo brillarán los argentinos Edgardo Cozarinsky (presidente del jurado) y Hugo Santiago Muchnick (cuya obra es motivo de una retrospectiva en el Malba), y el francés Laurent Cantet («Recursos humanos»), que presenta su última obra, «El empleo del tiempo».
Programación
En cuanto a programación, hay dos competencias internacionales y dos nacionales, de largos y cortos, cuatro retrospectivas (Perrone, Santiago, Hou Hsiao-hsien, y Pedro Costa), y nueve secciones informativas, incluyendo una de cine bizarro y otra de videoclips. Aparte, un documental sobre Oscar Aleman, con jamsession posterior en la sala A-B del San Martín (el jueves 25), un dibujo rosarino con música en vivo, varios paneles de discusión, la presentación de cuatro libros (dos de ellos, ya presentados en Mar del Plata), y un «work in progress» de la revista «Haciendo cine», para interesar a posibles inversores en films nativos a medio hacer.
De lo anunciado para los primeros días, corresponde señalar tres documentales: el seco «In toten wilken-La secretaria de Hitler», sensación de Berlín, el nostalgioso «Porto de minha infancia», del nonagenario maestro Manoel de Oliveira, que dura solo 62 minutos (uno de los mejores films del festival marplatense), y el magnum de Martin Scorsese sobre el cine italiano, «Mi viaje por Italia», de Martin Scorsese, aunque dura 245 minutos. No asombrarse, el domingo dan uno de Peter Watkins, «La comuna (Paris, 1871)», que dura 345, sin contar intervalo. Los del Bafici tienen tradición de largueros. Otra tradición: aumentó el precio de las entradas.
Las funciones se desarrollan en el Hoyts Abasto, Cosmos, Lugones y Lorca, es decir, calle Corrientes, aparte de la retrospectiva Santiago, que va en el Malba, Figueroa Alcorta casi Salguero.
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