Denzel Washington, en el papel que hizo Frank Sinatra, en la nueva versión de «El embajador del miedo» que dirigió Jonathan Demme.
Nueva York (ANSA y ASN) - Además de Michael Moore, hay otro director de cine que pretende influir sobre la conducta de los votantes norteamericanos el próximo 2 de noviembre, para disuadirlos de reelegir a George W. Bush. Se trata del realizador de «El silencio de los inocentes», Jonathan Demme. Para ello, Demme no recurrió al documental sino a la remake del famoso film de política-ficción de 1962 «El embajador del miedo» («The Manchurian Candidate»), que había dirigido John Frankenheimer con Frank Sinatra, Laurence Harvey y Janet Leigh.
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Sin ocultar, al igual que Moore, sus intenciones políticas, Demme declaró a la prensa que espera que su película «ayude a reflexionar sobre las relaciones entre las grandes corporaciones y el establishment estadounidense».
Trasladando la acción del film original a los años de la primera Guerra del Golfo Pérsico (1990), cuando el presidente de los Estados Unidos era el padre del actual, «El embajador del miedo» cuenta la historia de un partido político que pretende ganar las elecciones presidenciales ocultando que su candidato, Raymond, es un títere de la multinacional Manchurian. Esa empresa experimenta con el lavado de cerebros y la manipulación de la memoria humana para condicionar los comportamientos y, desde la Guerra del Golfo, mantiene estrechas relaciones con el Pentágono. «Mi película no cambiará necesariamente el resultado de las elecciones del 2 de noviembre», reconoció Demme, quien no obstante pretende provocar un debate «sobre los nexos entre las grandes corporaciones y la Casa Blanca». Raymond, el protagonista de la película (papel que hace Liev Schreiber y que encarnó Laurence Harvey en la primera versión), es el hijo de la poderosa senadora por Nueva York Eleanor Prentiss Shaw, una de las últimas exponentes de una dinastía de políticos de dudosa pasado, con aspiraciones de llegar a la Casa Blanca.
Guiada por su ambición, Prentiss Shaw, interpretada por Meryl Streep, permite que Manchurian «lave» el cerebro de su hijo y le haga creer que es un héroe de la operación Tormenta del Desierto, la campaña lanzada por Estados Unidos tras la invasión a Kuwait por parte de Irak, en 1990. Con esa experiencia piloto, que no reconoce escrúpulos siquiera familiares, aspira a potenciar la figura de su hijo candidato para ganar las elecciones. Denzel Washington interpreta al mayor Marco Bennet (el papel que hacía Frank Sinatra), uno de los compañeros de armas de Raymond que descubre la trama e intenta desenmascarar a la compañía. «Farenheit 9/11», el último filme de Moore, ya recaudó 86 millones de dólares con su denuncia sobre los vínculos comerciales de la familia de Bush con la del millonario saudita Osama bin Laden, líder de la red terrorista Al Qaeda. «El embajador del miedo» estará en las pantallas en algunas semanas. Su director dijo que «es una coincidencia que el film se estrene en una época electoral», pero la distribuidora Paramount reconoció que aceleró el proceso de post-producción para aprovechar el impacto de la obra de Michael Moore y el clima electoral que comienza a instalarse en Estados Unidos.
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