25 de enero 2001 - 00:00

Continúa con "Grease" la fiebre de los musicales

El director de Grease
El director de "Grease"
En los primeros días de febrero se estrenará en el teatro Astral la comedia musical «Grease», una obra que desde su estreno en 1971 viene recorriendo el mundo sin interrupción. La versión local cuenta con coreografía y dirección general del mexicano Roberto Ayala, el mismo que hace doce años estrenó en Buenos Aires el musical « Yo y mi chica».

Los papeles principales quedaron a cargo de
Marisol Otero («La Bella y la Bestia»), Zenón Recalde («Los miserables»), Florencia Peña, Patricio Giménez (hermano de Susana) y Rodrigo Aragón. La dirección musical es de Mike Ribas y la dirección artística de Julio Baccaro. Ayala, un veterano del género en su país, acaba de montar allí « El fantasma de la ópera». En su charla con Ambito Financiero el puestista se mostró sorprendido ante la abundancia de musicales que existe en la cartelera de Buenos Aires.

Periodista: ¿A qué se debe que un musical como «Grease» llegue con tanto retraso a la Argentina?


Roberto Ayala
: No entiendo por qué. La obra tuvo un éxito muy grande cuando se estrenó en los años '70 y luego vino la película con John Travolta y Olivia Newton John. Pues bien, ningún productor la quiso hacer hasta ahora que hay un boom de musicales. Esto es como el supermercado de la comedia musical.

P.: ¿Qué condiciones cree usted que favorecieron esta nueva tendencia?


R.A.:
Siendo extranjero y de regreso en Buenos Aires después de tantos años veo que el país se ha norteamericanizado mucho. Antes miraba más hacia Europa. El año que yo viví aquí recién había salido la primera cadena de hamburguesas y hoy hay muchas más. Luego aparecieron los multicines, los canales de cable, los countries, las tiendas de diseño que venden unos muebles que ni en sueños yo pensé que se venderían en la Argentina. Me acuerdo que comprar un microondas resultaba carísimo y ahora casi todo el mundo lo tiene, así como lava-platos y DVD. Algunas cosas llegaron con cuarenta años de retraso y en esta evolución también aparece el teatro musical.

P.: ¿Usted está sugiriendo que para que triunfe el musical antes debe imponerse el «american way of life»?


R.A.:
Y, de los musicales que se estrenan esta temporada en Buenos Aires, cuatro tienen que ver con la sociedad de los Estados Unidos. «Chicago» toma los años '30 con la corrupción que hay en la sociedad norteamericana y en los medios de información. «Fiebre de sábado por la noche» es la imagen de los '70 antes del sida y muestra una vida sexual mucho más liberal. « La tiendita del horror» es una parodia de los años '60 mientras que « Grease» es una parodilla, un cómic de los '50.

P.: ¿Qué imagen brinda «Grease» de esa época?


R.A.:
Es la posguerra. La mayor parte de los hogares norteamericanos de esa época se había desarmado, porque muchos padres no regresaron de la Segunda Guerra Mundial. Además estaba la guerra de Corea, los chicos que no iban a la Universidad tenían que ir a la guerra y no sabían si regresaban. Por eso ninguno de los chicos de «Grease» tiene un padre. No existe en la obra el valor padre, madre y familia, se mencionan pero no los vemos. En esa generación se armaron unos lazos de amistad muy grandes que se mantendrían toda la vida. La historia de « Grease» puede parecer trivial, pero sus canciones hablan todo el tiempo de esa unión. Era una sociedad muy diferente de la de ahora, donde los parámetros para todo estaban dados por las películas de Doris Day, Rock Hudson, James Dean y Marilyn Monroe. La idea era ser como ellos, por eso los números musicales de « Grease» son una parodia de lo que estos chicos veían en el cine.

P.: ¿Qué opinión le merece la versión cinematográfica?


R.A.:
El que la vio que se olvide porque no tiene nada que ver. El cine tomó la obra de teatro como base de lanzamiento para Travolta y Newton John que tendrían unos 30 años pero hacían de adolescentes. Entonces les escriben nuevas canciones para darles más soporte mientras les quitan otras a los personajes secundarios. En la obra son seis parejas de amigos cada una con su historia. La de Dany y Sandy es la central pero también se desarrollan las de los demás. El público argentino va a reencontrarse con las canciones de la película y también va a descubrir otras.

P.: ¿Cuál sería el punto fuerte de «Grease»?


R.A.:
Las canciones. La gente viene a reírse porque ésta es una historia muy ligera. No pretende ser otra cosa más que una caricatura del modo de vida de los años '50.

P.: Entonces privilegió a los buenos cantantes.


R.A.:
Así es. Lo primero era que cantaran, que tuvieran la edad apropiada y un físico acorde. Quería que tuvieran la onda de esos años, que se vieran como chicos de esa época.

P.: En el elenco hay gente muy experimentada y otra que no lo es.


R.A.:
Todos tienen alguna experiencia previa, sólo que algunos debutan en un teatro de la calle Corrientes.

P.:Y el hermano de Susana Giménez ¿qué experiencia tiene?


R.A.: Patricio Giménez
canta y en la obra hace de ángel. Sólo canta una canción y desaparece. No baila ni actúa en toda la comedia. Es un papel muy conveniente para cantantes, pero él podría actuar muy bien otros personajes, sólo que quedó perfecto en ése.

P.: Usted, que es un experto en la materia ¿qué musical prefiere?


R.A.: Bueno, para trabajar «Nine» me parece maravillosa. La habría hecho gratis, aunque sé que no tiene una vida muy larga en países latinoamericanos, pero me gusta muchísimo. Me encantó hacer «Calle 42» en México y « Yo y mi chica» acá en Buenos Aires, donde tuve el mejor aplauso de mi carrera. Como espectador me gusta mucho «Ragtime».

Dejá tu comentario

Te puede interesar