"Cuando ella saltó"

Espectáculos

«Cuando ella saltó» (Argentina, 2007, habl. en español). Dir.: S.Farji. Guión: S. Farji, L. Ercasi. Int.: I. de Pineda, A. Galante, J. Aguiar, B. Olmi, S. Ballesteros, L. Mir, L. Ramírez, V. Carreras, D. Levy, D. Cosin.

Aclaremos: los personajes de esta comedia romántica se terminan besando ante el aplauso público (una convención actual, reflejo del espíritu soñador, cordial y voyeurista del público), y el asunto culmina en una fiesta general al aire libre. Todo bien. Pero la historia, y el modo de contarla, son mucho menos convencionales. Por empezar, «el chico» es argentino, es decir que todavía vive con la mamá, por economía más que por Edipo, ya que solo tiene unos rebusques, pocas habilidades, y muchos sueños. Uno de ellos, ganar un concurso para locutor de un programa musical, aunque carezca de aptitudes. Pues bien, un día ve a «la chica», rara, hermosa, dejar una mochila y tirarse desde la azotea de su edificio. Pero después reaparece. Claro, es la hermana gemela, pero él es tonto y tarda en darse cuenta. Y luego, cuando ya está enamorado, no sabe cómo contarle que vio matarse a la otra, que tiene la mochila, nada.

Algo más: él es un simple mortal, su amigo y socio es el empleado de la pizzería del barrio, y ella en cambio (que se llama Lila y viste de lila, llena de adornos), de día está con un viejito encantador en un geriátrico, de noche trabaja con un gitano que tira los cuchillos, y de trasnoche vive con un paraguayo que la cuida como Richard Barlthelmess a Lilian Gish en «Pimpollos rotos». Encima, para aclarar las cosas, aparece El Licenciado, un chanta de plaza que oficia de consejero espiritual al paso. Y hay un eclipse de sol.

Todo eso, Sabrina Farji, que viene del cine y el video experimentales, luce sus obras en el MOMA de New York y el MNBA de Buenos Aires, y tiene una perspectiva moderna y juguetona de la vida, lo cuenta en un estilo deliberadamente naif. Esto es, juega con ambientaciones, vestuarios, y maquillajes, colorea paredes y personajes, cuenta situaciones clásicas con ritmo de clip, entremezcla bromas y cosas serias, inserta sugerencias risueñas, profundiza y sale con una frase de poster, en suma, propone un mundo de artificio y dentro de él pone gente con problemas de verdad, quizá como para acolchonarla/nos frente a lo que pueda venir, o para decirnos que la película entera es un juego, una sonrisa, porque a fin de cuentas hasta la vida es casi un chiste, y el amor una locura de no saber bien siquiera quién es uno.

Valdría la pena saber, al menos, quién hace de gordita rebuscada que muestra los dientes apenas la bochan en el certamen de locución (gracioso personaje). Por lo demás, Iván de Pineda debuta sólidamente como protagonista, Sandra Ballesteros interpreta a su madre (la verdad que se parecen) y lo llama Bambi, Andrea Galante («Chiche Bombón») es una y la otra, Leonardo Ramírez («El cielito») y Boy Olmi hacen composiciones inesperadas, Ricardo Passano, maestro, sigue tan cálido y vivaz como siempre, y Lalo Mir, oh maravilla, reduce un poco su conocida impostación FM.

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