Cultura y sobresaltos en la Triple Frontera

Espectáculos

Puerto Iguazú - Por ser un festival de frontera, y no cualquier frontera no faltaron en este Primer Festival de la Cultura en la Triple Frontera, los típicos problemas aduaneros, y de los otros. Por empezar, la Orquesta Sinfónica de Paraguay que debía abrir el Festival, no pudo hacerlo por cuestiones de documentación. Al llegar, menos de la mitad de los 120 integrantes del grupo tenían documentos válidos para el ingreso a Argentina (en Paraguay y Brasil están vigentes pero para el control local estaban vencidos, según se dijo) y no coincidían sus nombres con el listado que Cultura de la Nación había dejado en migraciones.

Los músicos paraguayos no venían del mejor humor: habían estado viajando diez horas, sin comer, y los seguían demorando en el control. Así que cuando se logró que los dejaran ingresar -arduas gestiones de organizadores mediante- habían resuelto plantar al público y volverse. Mientras tanto, en el escenario montado en Puerto Iguazú, se aguardaba en vano la llegada de los músicos y el acto se demoró dos horas.

El conductor de la noche fue Héctor Fernández Rubio, más conocido como «Efraín», el portero de «Señorita Maestra», programa que estos días saltó a las páginas policiales. Fernández Rubio venía de una semana agitada pues lo habían llamado de todos los medios para dar su testimonio respecto de la muerte de «Siracusa» y el encarcelamiento de «Cirilo Tamayo», e incluso había llorado la noche anterior junto a la madre de «Siracusa» en el programa de Mauro Viale. Encima, «Efraín» había tenido que modificar casi todo su discurso, por los sobresaltos mencionados al principio de esta nota, entre otros cambios de último momento. Por caso, José María Paolantonio, coordinador de este Festival, le dijo en un rapto de desesperación «Rubio, si no salvás este acto con tu talento de actor, no lo salva nadie». Entonces «Efraín» repetía eufórico que «a pesar de todo esto es una fiesta» (...) «tengo un saludo urgente de Kirchner, quien lamenta su ausencia (¿alguien esperaba que viniera?)» (...) «vamos los aplausos, no se escucha», etcétera.

Luego hablaron
Paolantonio y otros funcionarios, como el Director del Instituto Nacional del Teatro, Raúl Brambilla. El problema es que no hablaban para muchos, más allá de las 120 sillas que dejaron vacías los miembros de la Sinfónica paraguaya. La escasa convocatoria del acto fue atribuida por los organizadores al horario en que se hizo: las seis de la tarde.

No obstante, y para disimular el concierto fallido se invitó a algunos músicos presentes a tocar la guitarra e improvisar canciones folklóricas. Antes,
Brambilla había cometido una gaffe (invitó al escaso público presente a «ir a ver teatro a la carpa»), que no causó ninguna gracia a los responsables del Festival de la Cultura, episodio que a su vez dejó al descubierto algunas heridas evidentemente no cerradas.

No es precisamente simpatía lo que une a
Paolantonio con Brambilla y con la gente del Instituto de Teatro, organizador del Festival de Teatro de las Tres Fronteras que se está desarrollando aquí paralelamente. Recordemos que Paolantonio tuvo que renunciar a la dirección del INT tras el conflicto por la autarquía del organismo, que el INCAA sí tiene. Sin embargo, por su cercanía y buena relación con Torcuato Di Tella, Paolantonio se convirtió en coordinador del Primer Festival de Cultura de las Tres Fronteras, más ambicioso que el de teatro. Algunos lo ven como una copia, otros como búsqueda de mayor protagonismo, pero lo cierto es que todas las iniciativas son festejadas por el público local, que durante una semana goza de una abundante oferta cultural, aunque de dispar calidad. Menos abundante es la cantidad de espectadores, que además debe dividirse ante los espectáculos simultáneos de música, teatro y cine.

En «la carpa», entretanto, un elenco jujeño ofreció la primera obra de teatro,
«Juan Moreira» y el domingo se vieron la versión rionegrina de «La moribunda», y en el Parakultural de la Selva, «Leve contraste por saturación», de Buenos Aires que ayer realizó su segunda función en Foz de Iguazú. En la iglesia hubo conciertos corales y ayer fue el turno de los coros indígenas en la magnífica «Aripuka», una reserva de árboles y madera autóctona tan bella como bien preservada.

El Festival de Cultura tiene dos circuitos: el pequeño, que coincide con el del Festival de Teatro (Puerto Iguazú, Foz de Iguazú y Ciudad del Este) y el grande, que abarca Posadas, Asunción y Curitiba. El INCAA participa con su cinemóvil, aportando películas agentinas y uruguayas: la oferta va desde
«El bonaerense» o «Conversaciones con mamá» hasta el film de Bandana, Si el año pasado había sido la primera vez que los habitantes de Iguazú se enfrentaban a la experiencia del teatro, en esta ocasión la sorpresa fue el cine. El INCAA anunciará al cierre del Festival la creación de una sala. Jorge Coscia iba a viajar para los últimos días pero el conflicto de la «cuota de pantalla» que por estos días desvela a productores, distribuidores y exhibidores, sobre todo multicines, demora al funcionario en Buenos Aires.

Sí se acercó al Festival el vicepresidente del INCAA,
Carlos Alvarez, a quien se notó preocupado y relatando apesadumbrado la experiencia de los colegas mexicanos, a quienes «echaron por su rivalidad contra las poderosas cadenas de multicines cuando quisieron defender la producción local. Está muy difícil el panorama», reconocía.

Se espera para el miércoles la llegada de
Gilberto Gil y Torcuato Di Tella que participarán de un encuentro de secretarios de Cultura de la región.

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