De Almeida: "En Hollywood, los malos deben ser extranjeros"

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Punta del Este (enviado especial) - El galán portugués Joaquim de Almeida, que hace habitualmente de malo en las películas norteamericanas, apareció como invitado sorpresa en el ciclo «Europa, un cine de Punta», presentando la película de su compatriota María de Medeiros, «Capitanes de abril», sobre la famosa Revolución de los Claveles, que en 1974 terminó con la dictadura salazarista.

«A ustedes, los sudamericanos, con tradición de regímenes sangrientos, puede parecerles simplemente romántica una revolución en las que los tanques iban por la calle respetando los semáforos y los soldados llevaban claveles, pero los portugueses somos románticos», comentó, en perfecto castellano. De todos modos, aclaró: «Hacer esta película fue muy difícil, porque en estos años mucha gente cambió de camiseta y el verdadero héroe de esas jornadas, el capitán Maia, murió totalmente olvidado. Tuvo que ser una chica, que entonces tenía 9 años, la que lo rescatara del olvido».

Joaquim de Almeida
entonces tenía 18 años, y ambos son ahora los actores portugueses de mayor fama internacional. «Mi primer matrimonio (esto parece una película americana) fue con una pianista húngara, que me llevó a Nueva York. Ahí aproveché a estudiar en el Actor's, hice teatro sin cobrar, y entré al cine con una de acción. Seguí con 'El cónsul honorario', en la que compuse mi primer cura, y de repente, me encontré haciendo 'Good morning, Babilonia', de los hermanos Taviani, y tres películas francesas, todo en el mismo año.»

¿Cómo se logra ser un actor internacional? Sin mencionar la pinta, explica: «Hablo varios idiomas y sé cómo hacer de malo, ya que siempre quieren que los malos sean extranjeros. Tres consejos. Primero, conviene hacerlos distintos. Hay actores que se pasan treinta años haciendo el mismo. Segundo, cuando haces de malo te ponen la cámara más cerca, eso debes aprovecharlo, así la gente te identifica mejor. Y tercero, hay que hacer que el público diga: 'Qué pena que sea malo'.

Por ejemplo, para 'Peligro inminente' debía matar a una mujer. Consulté a un profesor de artes marciales, que me recomendó fingir una escena de amor y, cuando ella se descuidara, partirle el pescuezo. Me pareció algo sensual, y acerté. Después del estreno, varias mujeres en la calle querían que les acariciara el cuello»
. Respecto de esa película, De Almeida se pone algo fanfarrón. «¿Vieron que en Norteamérica siempre testean la respuesta del público? Bueno, el director Phyllip Noyce me contó que en esos testeos mi personaje logró más votación femenina que el protagonista, Harrison Ford, y que Ford reclamó que redujeran mi parte. Como él es un poquito mayor que yo...»

También lo contrataron para hacer un personaje secundario en «El Zorro», pero aclara: «Yo pedí que sacaran mi nombre de los créditos, porque seguro que después iban a cortar mi parte.Y así fue: yo actué, me pagaron un dineral y apenas se me vio».

De todos modos, el actor portugués conoce sus límites. «Hollywood es el cine de todo el mundo, pero está regido por una pequeña mafia. Primero siempre van a colocar a sus parientes y amigos, sea entre los artistas como entre los técnicos y gente de producción.Yo espero imitar a un portugués de otros tiempos, Virgilio Texeira, que hizo pequeñas partes en Hollywood, se casó muy bien y ahora vive tranquilo en la isla de Madeira.»

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