9 de junio 2004 - 00:00

¿De nuevo a la dirigista cuota de pantalla?

Jorge Coscia: «Estudiamos diversos sistemas de regulación que hay en el mundo, y creo que podemos aplicar uno nuestro, porque de nada nos sirve que aumenten las pantallas si estamos teniendo menos presencia».
Jorge Coscia: «Estudiamos diversos sistemas de regulación que hay en el mundo, y creo que podemos aplicar uno nuestro, porque de nada nos sirve que aumenten las pantallas si estamos teniendo menos presencia».
Un clima cordial, con pocas y civilizadas amenazas, tuvo la primera rueda de conversaciones entre el INCAA, productores, y exhibidores, tras el enojoso problema surgido cuando dos películas nacionales, en plena explotación comercial, fueron levantadas de forma inconsulta, para dar lugar a estrenos norteamericanos.

Distribuidores y exhibidores adujeron leyes del negocio, pero enseguida algunos directores y productores reclamaron volver a las «cuotas de pantalla» (o sea, a la obligatoriedad de proyectar un film nacional por determinado número fijo de films extranjeros), como en las épocas peronistas, y el INCAA llamó a reunión. «Buscamos una salida consensuada», dijo Jorge Coscia, presidente del INCAA, «pero si no hay consenso el INCAA hará una regulación. Está facultado para eso».

«Todas nuestras compañías proyectan hacer nuevas salas este año, pero ahora esperaremos a ver cómo se resuelve esta situación»,
deslizaron de inmediato los dueños de multisalas. Las multisalas congregan 30% de las pantallas del país, y 60% del público, así que fueron las primeras invitadas al diálogo. El lunes próximo irán los representantes de diversos circuitos de salas, exhibidores zonales, y los pocos independientes que aún quedan; mientras, los distribuidores hacen cola para más adelante. El asunto pasa hoy mismo a ser tema principal de la Asamblea Federal, es decir, la suma de directores provinciales de Cultura que hace a la orientación del Instituto, y que en estos días tiene su reunión anual en Santa Rosa.

Se trata de una cuestión bastante compleja. Aumentaron la producción nacional y la cantidad de salas (hay casi 950 en todo el país) pero también aumentó la cantidad de copias de cada película que las grandes empresas lanzan por temporada. Por ejemplo, «Schreck 2» se lanzará con 140 copias, y cada copia puede alimentar cómodamente dos pantallas.

Los productores dicen lo suyo: aunque una película nacional esté rindiendo bien, la exhibidora debe hacer un hueco para el próximo tanque de una poderosa compañía; entonces -alegan-surgen las malas proyecciones, el sonido descalibrado, los intempestivos cambios de horario, la desorientación al público que va a comprar la entrada, etc.

Sin ir más lejos, le pasó a «Potestad» de César D'Angiolillo en primera semana, cuando justo el sábado le cambiaron sala y horario ( desfavorablemente, por supuesto, y sin consultar); también le pasó hace poco a «Roma» de Adolfo Aristarain, que aunque estaba llenando la sala fue levantada de una de las salas de Unicenter en segunda semana. Y ahora el problema estalló con «Luna de Avellaneda», pese a ser el éxito nacional del momento.

Para saber cómo se defienden los exhibidores, dialogamos con Leonardo Racauchi, apoderado de la CAEM, Cámara Argentina de Exhibidores Multipantallas, que agrupa los Village, Hoyts, y Cinemark.

Periodista: ¿Qué pasó?

Leonardo Racauchi: Hubo problemas puntuales en dos salas nuestras (sacaron vueltas de un cine aunque andaba bien, y una copia de otro), que ya solucionamos de mutuo acuerdo, y en cinco salas ajenas a la CAEM. También hubo problemas con «Los guantes mágicos», pero ésta tiene mucho menos público. Hay una realidad: en lo que va del año, las salas de la CAEM han estrenado todas las películas argentinas, sin excepción, pero las que realmente funcionaron son «El abrazo partido», «Luna de Avellaneda» y «La niña santa». «Los guantes mágicos» mucho menos, y lo mismo pasó en las salas del INCAA.

P.:
¿Así que ustedes no son los malos de la película?

L.N.: Somos el jamón del sandwich, como bien dijo Coscia, que en otras épocas sufrió en carne propia este tipo de problemas, cuando había otras pautas, y menos pantallas.


P.:
Hoy pocos estrenos ocupanmuchísimas pantallas, problema que aumentará en vacaciones de invierno. ¿Cuál sería la solución?

L. M.: La exhibición no resuelve, decide, ni participa cuándo ni con cuántas copias se lanza un estreno. Tampoco sabemos bien cuál será la propuesta del INCAA, aunque cierto sector de la producción insiste en volver a un sistema proteccionista. Creemos que hay que ser muy cuidadosos cuando se habla de regulaciones. No nos vayamos a tirar contra «Spiderman 2», porque precisamente, desde la Ley de Cine aprobada bajo la gestión de Guido Parisier, 10% de todas las entradas va para la producción de cine nacional.


• La posible regulación

La reunión hizo recordar otras con mucho menos diálogo, cuando, según diversos memoristas, el mayor dueño de salas y circuitos que haya habido en el país, Rabeno Saragusti, ni siquiera se molestaba en ir, o dejaba plantados a sus interlocutores en medio de una reunión. Pero la historia viene de lejos.

Hace 60 años, el entonces secretario de Trabajo y Previsión, coronel
Juan Perón, convocó a las partes a resolver sus problemas en diez días, y tras dos meses de escuchar sus mutuos insultos directamente decretó la obligación de pasar (toda la semana, incluyendo sábados y domingos) una nacional por mes, y a porcentaje. Como respuesta, algunas cadenas de exhibición se volvieron accionistas, y hasta dueñas, de varias productoras, modelando las películas a su gusto, lo que fue en detrimento del nivel general, y de las arcas nacionales que subsidiaron el experimento. Al fin, cuando vino la Libertadora se desquitaron, y durante seis meses no estrenaron ninguna.

En los años '70 hubo un conato de volver al sistema de cuota de pantalla, un poco a la manera española de entonces. Pero
Coscia piensa otra cosa. «De no existir consenso -lo que no significa que vayamos a la guerra-, el INCAA deberá tomar una medida unilateral», dijo en rueda de prensa tras la antedicha reunión. «Pero no pensemos en Cuba, sino en Francia, Canadá, o Brasil, que ha triplicado su cuota de pantalla, sin que eso significara problemas para el negocio de la exhibición. Brasil, además, pone topes al envío de beneficios al extranjero, obligando a las compañías norteamericanas a reinvertir en películas locales».

«Hemos estado estudiando diversos sistemas de regulación que hay en el mundo», continuó «y creo que, llegado el caso, podemos aplicar uno nuestro, porque de nada nos sirve que aumenten las pantallas, si estamos teniendo menos presencia. Hago hincapié que no estamos contra el cine norteamericano, simplemente estamos con el cine argentino. Y que así como la Motion Picture no nos consulta sus medidas, tampoco vamos a ir nosotros a consultarla por esto».


Todos los demás, serán consultados durante los próximos días. Para dentro de dos semanas, se esperan las primeras propuestas concretas.

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