16 de agosto 2004 - 00:00

Deslumbró el Ballet Nacional de Georgia

Ballet Nacional de Georgia (Virtuosos cosacos del Cáucaso). Dir.: N. e I. Sukhishvili. Vest.: S. Virsaladze (Luna Park. Nueva función: 4/9.)

El Ballet Nacional de Georgia no es una excepción con respecto a otros conjuntos folklóricos internacionales a la hora de analizar su estética y sus temáticas recurrentes. Como en todos ellos, las características de aliento guerrero de la danza de los hombres se equilibra con el lirismo y la poesía de las de las mujeres.

El extremo refinamiento en los desplazamientos, en las actitudes y en el movimiento de manos y brazos de las jóvenes bailarinas despiertan en los muchachos acciones de gesto heroico y de amplio virtuosismo para conquistarlas, ya se trate de ensambles o en las danzas individuales, que se alternan en muchas de las secuencias de este espectáculo.

La compañía fue creada por Iliko Sukhishviliy Nina Ramishvili en 1945 con el objetivo de transmitir la cultura y el folklore de los georgianos. Es lo que hacen a través de un espectáculo estructurado en dos partes de nueve números cada una donde se muestran las singularidades del conjunto y también las semejanzas con otros grupos similares. Bailes clásicos georgianos, los de la región de Kazbegui, el de los puñales de los pastores, el de la aristocracia y el de los campesinos de Tbilisi -la capital de Georgia-, el de la boda y las competencias acrobáticas se van sumando a lo largo de dos horas.

La preparación técnica de los bailarines causa asombro, como casi siempre en estos casos. Los giros y los saltos son impresionantes tanto por su espectacularidad como por su precisión. A su vez, las bailarinas se deslizan como si danzaran en el aire, tal la sensación flotante que producen. Las rondas y las simetrías marcan siempre la organización espacial de las coreografías en las que se ha contemplado el virtuosismo acrobático casi deportivo y la poesía campesina entrelazadas. La música en vivo acompaña la totalidad del show (bandoneón y tambor Dodeli, tradicional de la región).

Los vestuarios de Simón Virsaladze son de singular riqueza, diseñados con particular preocupación por los detalles ornamentales, los blancos y los tierras, siempre poniendo el acento en la ingenuidad y belleza de las artesanías populares.

Habrá que esperar hasta septiembre para que el anunciado regreso de la compañía permita a más público contactarse con uno de los grupos folklóricos más deslumbrantes que hayan pasado en los últimos tiempos por Buenos Aires.

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