5 de junio 2000 - 00:00

"DESTINO FINAL"

Este es el tipo de película que toma una buena idea y la desaprovecha lamentablemente. Y lo peor es que sus realizadores parecen saberlo todo el tiempo: lo mejor de la película es la media hora en la que se plantea la acción y si algo que se podía contar en 10 minutos se estira hasta las últimas consecuencias es, sin duda, debido a que todo lo que vendrá después es mucho peor.La situación alargada es el despegue de un avión que transportará a un grupo de estudiantes desde los Estados Unidos a Francia.
Uno de ellos empieza a tener extrañas sensaciones desde la noche previa al vuelo y en el momento previo al despegue tiene un ataque de nervios y se baja del avión junto a un puñado azaroso de sus acompañantes.
Pero lo que parecía una crisis de locura se vuelve muy real cuando el avión explota. Luego de este sólido prólogo, la película comienza un descenso que casi nunca se recupera, aunque en un par de momentos el director James Wong (productor asociado de «Los Expedientes X») amenaza con afinar su puntería.
Los sobrevivientes del vuelo fatídico también empiezan a morir, víctimas de extraños accidentes de origen claramente sobrenatural.
Los protagonistas se dan cuenta de que se burlaron de la muerte, y que ahora la Parca viene furiosa en su búsqueda. Lástima que el guión nunca inventa una razón ulterior para la premonición salvadora y, en cambio, se limita a mezclar chistes cinéfilos (cada personaje se apellida como un director o actor del horror clásico, desde Max Schreck a Val Lewton) con absurdas hipótesis sobre quién sigue en la lista y a quién le toca salvarse.
En medio del delirio incoherente hay algunas situaciones muy creativas, pero el desenlace ultratonto termina por arruinar un producto que podría haber tenido un destino final mucho más logrado.

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