19 de abril 2004 - 00:00

Editan crudo y audaz film bélico de los '60

Comando perdido
"Comando perdido"
«Comando Perdido» («The Lost Command», EE.UU., 1966). Dir.: M. Robson. Int.: A. Quinn, A. Delon, G. Segal, C. Cardinale, M. Ronet, M. Morgan.

La carrera del director Mark Robson está extrañamente ligada a la de su colega Robert Wise. Ambos empezaron como editores de la RKO, se lucieron compaginando juntos «El Ciudadano», debutaron como directores en películas clase B de terror. También compartieron géneros, mensajes contestatarios y hasta guionistas, por ejemplo Nelson Gidding, quien escribió este film bélico diferente, conocido en nuestros cines (y canales de TV) como «Talla de valientes». Mientras Wise mostraba las raíces de Vietnam en «El Cañonero del Yang-Tse», Robson iba más allá describiendo puntillosamente el ocaso del colonialismo francés en Vietnam y Argelia. Por eso, éste es un raro caso de superproducción bélica dedicada a describir las derrotas de sus pro-«Shiner» (G.Bretaña, 2000). Dir.: J. Irvin. Int.: M. Caine, M. Landau, F. Barber, C. Rushbrook, F. Harper. ichael Caine encarna a Billy «Shiner» MSimpson, una leyenda del boxeo inglés, o mejor dicho, toda una leyenda negra de la corrupción aplicada a este deporte. En la Europa del siglo XXI, no hay nada más parecido a un gangster que este promotor de eventos deportivos, especialmente cuando el evento a promover es una pelea por un título mundial protagonizada por su propio hijo. Hace 40 años, Michael Caine se hizo popular por su talento para darle carisma a todo tipo de personajes antiheroicos, a veces hasta el crimen y la inmoralidad más absoluta. Caine fue un superagente más preocupado por un aumento de sueldo que tagonistas, con una violencia que sigue resultando impactante aún después del Soldado Ryan de Spielberg. Y con un crudo realismo al contar las circunstancias que terminaron convirtiendo a algunos militares franceses en paramilitares torturadores ( Anthony Quinn pierde escrúpulos a medida que gana galones, mientras que Delon no acepta ser parte del terrorismo de estado). Los amantes del cine bélico no deberían perder este film nunca editado en video, y ahora disponible en un DVD con un notable soundtrack Dolby Surround de dos canales que aprovecha al máximo la mezcla de sonido entre las explosiones constantes y la brillante partitura de Franz Waxman.

D.C.

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