Washington - La industria editorial norteamericana ha parado el ambicioso proyecto ideado por el buscador de internet Google, que pretendía crear una gigantesca biblioteca virtual con más de 60 millones de libros en colaboración con cinco grandes bibliotecas de Estados Unidos y del Reino Unido. El motivo es una disputa irresuelta por los derechos de autor.
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Tras una serie de protestas de las asociaciones de editoriales, Google anunció que suspenderá hasta noviembre la grabación digital de parte de las colecciones de las universidades de Harvard, Stanford, Michigan y Oxford, así como de la Biblioteca Pública de Nueva York.
Google seguirá escaneando los libros de copyright caducado (hasta el año 1923), pero dará un plazo de al menos tres meses y medio para que editoriales de libros con copyright aún vigentes puedan autoexcluirse del proyecto. La medida afectará exclusivamente a las bibliotecas de las tres universidades norteamericanas citadas. La biblioteca de la Universidad de Oxford y la Biblioteca Pública de Nueva York sólo acordaron digitalizar los libros sin copyright.
Sin embargo, las editoriales han rechazado la propuesta de Google. «El procedimiento desplaza la responsabilidad de prevenir la violación de los derechos de autor al propietario del copyright, lo cual pone patas arriba todos los principios de la ley de derechos de autor», afirmó en un comunicado Pat Schroeder, presidenta de la Asociación de Editoriales de Estados Unidos (AAP), integrada por unas 300 editoriales.
Los libros con derechos de autor vigentes escaneados no podrían leerse en la biblioteca digital de Google, sino que se permitiría ver un pequeño resumen y enlaces a sitios donde se venden, pero la asociación internacional de editoriales de EE. UU. teme que Google rentabilice la biblioteca mediante la venta de publicidad. «Esto no es una ONG sin afán de lucro, es un negocio estupendo para ellos. No me extraña que hayan subido sus acciones», dijo Pat Schroeder. Desde que se anunció el acuerdo, las acciones de Google se han disparado casi 40% conforme la bolsa se fue dando cuenta de las enormes posibilidades para atraer publicidad del modelo de negocios de la empresa multinacional. Kelly Cunningham, portavoz de la biblioteca de la Universidad de Michigan, dijo que «nos hemos comprometido a cumplir la ley y estamos manteniendo diálogos con las editoriales», pero añadió que «las ventajas para la enseñanza y la sociedad en general son enormes, incluso para las editoriales». «Permitir que una empresa como Google sea intermediaria en el acceso a los libros de una biblioteca podría abrir reservas escondidas de sabiduría humana o constituir el primer paso hacia la privatización del patrimonio literario», advirtió el analista Wade Roush en «Technology Review». Schroeder dijo que los especialistas legales en derechos de autor estudian emprender acciones legales.
Michigan y las otras dos bibliotecas universitarias siguen entregando libros sin derechos de autor a Google para su digitalización. Algunos bibliotecarios independientes han planteado dudas respecto al impacto de la digitalización en la calidad de los archivos. Uno de los problemas, según cuenta Chris Dodge en un artículo al respecto es que en el almacenamiento digital los documentos escaneados suelen estar plagados de erratas. Dodge pone como ejemplo los errores detectados en la edición digital de «La vida sin principios» de Thoreau en la web Eserver. org. El fallo del lector óptico convierte honest ( honrado) en holiest (sagrado) o bridge (puente) en bride (novia).
Un segundo problema, explica Roush, es el ciclo de vida reducido de cada tecnología de almacenamiento -por ejemplo, ya ha desparecido el disquete sustituido por el CD-Rom-, lo que puede suponer operaciones de grabación de enorme envergadura en cada ciclo de obsolescencia.
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