26 de julio 2001 - 00:00

El adiós de Illya Kuryaki

Dante Spinetta y Emmanuel Horvilleur.
Dante Spinetta y Emmanuel Horvilleur.
(25/07/2001) El dúo Illya Kuryaki & The Valderramas eligió una manera poco convencional de separarse. Después de 10 años de un trabajo que comenzaron siendo todavía casi niños, Dante Spinetta y Emmanuel Horvilleur decidieron que el grupo había cumplido su ciclo. Pero optaron por evitar el concierto de despedida y por ponerle punto final a la historia solamente con un disco, «Kuryakistán», en el que sólo incluyeron cuatro nuevos títulos y regrabaron algunos hits.

«Cada uno de nosotros estaba con ganas de emprender el comando de su propio barco. Esto de separarnos es una idea que teníamos desde hace tiempo.Y, como además finalizaba nuestro contrato con la compañía de discos, nos pareció que era un buen momento»
, dice Horvilleur. «Estamos con ganas de explorar un poco más en el interior de cada uno, de reforzar la identidad; y la única manera de hacerlo es por separado», completa Spinetta.

«Es que existía un concepto Illya Kuryaki»
-continúa Emmanuel-. «Y aunque no lo pensáramos, los dos íbamos hacia eso. IKV fue una banda muy libre pero igualmente tenía ciertos ejes sobre los que hacíamos las cosas. Estando solo, los límites se los pone uno mismo; en una banda siempre está la posibilidad de apoyarse en el otro.»

Periodista: ¿Por qué no hicieron un disco completamente nuevo y decidieron despedirse sin tocar en vivo?


Dante Spinetta:
Podríamos haber hecho un «grandes éxitos» porque para hacer un disco completamente nuevo no estábamos. Y el «grandes éxitos» lo hará en algún momento la compañía. Nos pareció entonces que ésta era una manera de entregar algo nuevo y a la vez ofrecer como una síntesis de lo que fue IKV. Porque además, siempre estuvimos seguros de que no lo íbamos a presentar. En realidad, cada uno de nosotros está pensando en el futuro.

Emmanuel Horvilleur
: Resulta un poco raro seguir hablando de una banda que, en rigor, no existe más. Tocar en vivo, o hacer un disco completamente nuevo, hubiera significado armar un concepto; y no estábamos para eso. Y hacer un «Adiós Illya Kuryaki» no nos pareció una idea divertida.

D.S.:
Algunas veces, mientras grabábamos, nos vestíamos como si estuviéramos tocando en vivo, iluminábamos el estudio de cierta manera; todo para estar en la línea del concepto pensado para ese disco. Nosotros crecimos en casas donde la música era uno de los temas principales, pero también tuvimos contacto desde muy chicos con revistas de todo tipo y esa data se fue metiendo en nosotros. Siempre nos atrajeron personajes como Prince o Michael Jackson, en los que la ropa y la música siempre fueron juntas.

Perspectiva

P.: ¿Fueron conscientes de lo que significó IKV en el adormilado panorama del rock argentino de la última década?

E.H.:
Empezamos a verlo ahora, en perspectiva. Cuando empezamos, creímos que iba a ser más fácil. A nosotros nos encantaba el hip hop y muchos nos puteaban por eso. Pero la adversidad fue disminuyendo disco a disco. Siempre estuvimos seguros de lo que hacíamos, y eso de ir sorteando obstáculos también lo hizo más divertido.

D.S.:
También nos hemos ligado algunos cascotazos; pero nunca nos bajamos del escenario, con eso no pudieron.

P.: ¿Qué planes concretos tienen para el futuro?


D.S.:
Yo estoy haciendo algunas cosas solo, grabando canciones que tienen que ver, inevitablemente, con IKV, pero que a la vez son distintas. Pero por el momento lo estoy haciendo «de onda», porque no tengo contrato con nadie ni planes muy concretos de edición de un disco ni nada de eso. Por suerte, cuento con el apoyo que significa tener el estudio de mi viejo para poder trabajar.

E.H.:
Yo tendría la esperanza de que en el futuro se interesen por lo que yo haga más allá del background que significa la historia con Kuryaki. También estoy preproduciendo algunas cosas, estoy armando un estudio para mí.

Dejá tu comentario

Te puede interesar