30 de octubre 2000 - 00:00

EL ARGENTINO PELLI, CREADOR DE HITOS ARQUITECTÓNICOS

Nacido en Tucumán, en 1926, el arquitecto César Pelli se graduóen 1950, en la Universidad Nacional de Tucumán, que en esos años brindaba lamejor y más avanzada enseñanza de arquitectura del país, bajo la dirección de JorgeVivanco y un elenco de profesores que integraban Eduardo Sacriste y HoracioCaminos y los italianos Ernesto Rogers, Cino Calcaprina y EnricoTedeschi. Pelli, que guarda imborrable memoria de estos arquitectos,recuerda: «Sentíamos no sólo que estábamos realizando cosas útiles sinocontribuyendo, además, al desarrollo de la sociedad en que vivíamos».

Luego, obtuvo una beca para estudiar en la Universidad de Illinois,donde cursó la maestría de ciencias en arquitectura, en 1954. Casi deinmediato, Pelli se suma al estudio de Eero Saarinen, hijo de ElielSaarinen, el maestro finlandés que se había establecido en los EstadosUnidos, en 1923, y asoció más tarde (1937) a Eero, quien quedaría acargo de la firma tras la muerte de su padre, en 1950.

Salvo un año pasado en la Argentina, en la segunda mitad de los años'50, Pelli ya no se moverá de los Estados Unidos. Durante una década,1954'64, permanece en el estudio de Eero Saarinen aún después de sumuerte, en 1961, primero en las instalaciones de Bloomfield Hills, en Michigan,y luego en las de Hamden, en Connecticut. El traslado de Pelli alestudio de Daniel, Mann, Johnson y Mendenhall será decisivo,porque en esta firma de obras de ingeniería, en la que trabaja de 1964 a 1968,puede entregarse de lleno a la arquitectura como director de Diseño.

 

 Afincamiento

 

Pelli se establece, entonces, en Los Angeles, en elextremo opuesto de Hamden, donde ha de vivir durante doce años. Plazos exiguosy bajos presupuestos son la realidad de Pelli en DMJM. Pero en lugar dedesalentarlo, esta situación lo estimula, porque «me habituó adisciplinarme, a ver con absoluta claridad lo que era posible en cada proyecto»,según dice. Obtiene, entonces, el primero de sus premios: el de la revista«Progressive Architecture», en 1965, por el conjunto habitacional NúcleoUrbano, en Santa Mónica (California), que, sin embargo, no será construido.

Hay otro salto en 1968: retirado Víctor Gruen, el notablearquitecto vienés que treinta años antes se instalara en los Estados Unidos, Pellientra como socio a cargo del diseño en el estudio Gruen y Asociados,también de Los Angeles. A poco de llegar, gana su primer certameninternacional, el abierto por Austria para la Ciudad de las Naciones Unidas enViena (1969), sobre 280 participantes de cincuenta países.

En DMJM, Pelli llevó adelante creativas experiencias acerca de lapiel de vidrio como envoltura del edificio y los corredores de circulación comosistema organizativo: es el caso, por ejemplo, de los Laboratorios Teledyne ylos Laboratorios Comsat. Estas indagaciones alcanzan nuevas y ricasposibilidades en la época de Gruen y Asociados: Municipalidad de SanBernardino, California (1969'72), comunes y centro comercial de Columbus,Indiana (1970'73), Embajada de los Estados Unidos en Tokio (1972'75) y elCentro de Diseño del Pacífico (La Ballena Azul, 1971'75), este último, un espacioparadigmático de la ciudad de Los Angeles.

No obstante, Pelli renuncia a Gruen y Asociados: «Yo queríahacer otras cosas que no eran posibles dentro de la estructura de ese estudio»,ha relatado. Acepta entonces el decanato de la Escuela de Arquitectura de laUniversidad de Yale; y, previo retorno a la costa este, a New Haven (al sur deHamden, su domicilio hasta 1964), lo asume el 2 de enero de 1977. Es éste elaño en que da comienzo la consagración definitiva de Pelli. Porque a lospocos meses de iniciarse como decano, recibe el encargo de diseñar laampliación del Museo de Arte Moderno de Nueva York y una torre de departamentosanexa. Ahora sí necesita abrir su propio estudio, aplicando los criterios queno ha logrado imponer en la firma Gruen: de este modo nace César Pelli yAsociados, en New Haven, donde sigue trabajando hasta hoy.

Desde entonces más de cien proyectos han salido del estudio de Pelli (querenunciará al decanato en 1984, para dedicarse por entero a su obra); en lamayoría de los casos, se trata de torres de oficinas y de departamentos, perotambién diseñó construcciones educativas, culturales, científicas,hospitalarias y de transportes así como viviendas.

En su inminente muestra en el Museo Nacional de Bellas Artes presentaráuna de las proezas monumentales de la década del '90, sus rascacielos Petronas,Petróleos Nacionales (1991, obra terminada en 1998), de Kuala Lumpur (Malasia).

Se trata de uno de los emblemas de su producción arquitectónica, que seha convertido en una obra maestra de resonancia mundial y un jalón de laarquitectura de nuestro tiempo. Con las torres de oficinas de la capital deMalasia (452,60 m de altura cada una, las mayores del mundo según el ConsejoInternacional de Edificios Altos), Pelli ha llevado a un nivel singularsu búsqueda en materia de rascacielos hasta James Bond corrió por lasPetronas en su última película.

 

 Sustitución

 

«Es un tema que ignoraron los modernistas, quienesconsideraban romántico al rascacielos dice Pelli. Por eso,lo sustituyeron con el frío y estéril racionalismo de los edificios highrise,como las torres de departamentos de Chicago o el Seagram, de Mies, respuestasmuy bellas pero limitadas.» En cambio, los rascacielos de las Petronas queson simétricos, no sólo gemelos, y tienen reminiscencias de la arquitecturaislámica maravillan por su impacto y su elaborada composición. Pelli veen ellos «un portal hacia el infinito».

En el concurso internacional, cuyos principales elementosarquitectónicos a diseñar eran dos grandes torres en el principal ángulonoroeste del terreno, Pelli tomó en cuenta las tradiciones locales paraque las torres se identificaran como «arquitectura malaya» y se convirtieran enun hito de la ciudad de Kuala Lumpur. Además, a través de algunos elementos y cualidadesno necesariamente malayos pero sí originales, logró que sus torres no seconfundieran con ningún rascacielos de Occidente. «En el diseño tratamos deresponder al clima, a la cultura islámica dominante y al sentido de las formas señalóPelli. También hicimos todo lo que estuvo a nuestro alcance porevitar la sensación de pastiche cultural: es muy fácil excederse. Adaptar undiseño contemporáneo a un lugar exige respeto, control y mucha sensibilidad.»

Las torres son simétricas y crean un espacio entre ambas, que es el ejede la composición. Están conectadas, a la altura de los pisos 41 y 42, por unpuente peatonal, cuya estructura de apoyo crea un portal al cielo de 170 m. Sonen total 88 pisos y 218.000 metros cuadrados. La planta son dos cuadradosentrelazados, que forman una estrella de ocho puntas, y responde a lastradiciones geométricas islámicas: un desarrollo de formas simples. En losángulos interiores de la estrella, ocho semicírculos configuran una forma de 16brazos. La obra incorpora también colores, motivos, tradiciones y artesaníasmalayos para que esos edificios no sean elementos extraños sino ciudadanosnuevos y exuberantes de Malasia.

 

 

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