17 de octubre 2006 - 00:00
El arte argentino, según la experta Susana Sulic
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Una de las
publicaciones
en las que
Susana Sulic
reflexiona
sobre arte
argentino
desde París,
ciudad donde
vive desde
hace dos
décadas y
que para ella
«es un centro
privilegiado
de
confluencia
de argentinos
con las
vanguardias
europeas».
En sus estudios sobre Lea Lublin, Susana Sulic piensa que el desarrollo de la obra de esta original argentina conduce a la relación con Marcel Duchamp. Lublin fue una auténtica creadora ligada a París durante largas residencias en esa ciudad. Realizó intervenciones dentro y fuera del espacio artístico, dentro y fuera de las galerías o museos, para señalar el abismo que se había creado entre cultura y sociedad.
«Proceso a la imagen» es el título de una de sus experiencias visuales de fines de los años '60, pero esa denominación podría aplicarse a toda su obra, en la que realizó un recorrido, exploración y desmontaje de la historia del arte.
También coincidimos con Sulic en nuestra valoración del trabajo del rosarino Jorge Orta, quien reside en París desde 1984. Participó en la Bienal Internacional de Arte de Venecia, con «Circuitos del Polvo», trabajo inscripto en la línea de otras experiencias similares. Utilizó cañones de imágenes, dos proyectores de alta intensidad y registró sobre las fachadas de Venecia las ruinas del Machu-Pichu. Luego lo hizo en los de las catedrales de Cuzcoy de Chartres. Proyectó sus signos procedentes de las culturas del lugar y de otros, formando un alfabeto planetario, hondamente poético. En Venecia era un barco que recorría el Canal Grande desde la Plaza San Marco hasta el Rialto. Guido Di Tella, un gran connaisseur del arte contemporáneo, paseó en el viaje inaugural del barco que había alquilado el artista para recorrer todas la noches ese camino veneciano durante la Bienal.
En relación con el conceptualismo de los años '70, recordó que los miembros del Grupo de los 13 (Grupo Cayc), desarrollaron un arte colectivo a partir de una reflexión antropológica, pero respetando los respectivos principios estéticos y técnicos personales. La presencia del pasado precolombino y las consecuencias del Descubrimiento de América en el imaginario de ese colectivo de artistas se manifestó marcadamente por el mito de la Conquista, el simbolismo del oro, las construcciones arqueológicas imaginarias de Jacques Bedel, las instalaciones de Víctor Grippo y Alfredo Portillos, por ejemplo. El grupo le ha interesado, además, porque elaboró correspondencias entre ciencia y utopía que caracterizó no sólo a los artistas precinéticos, sino también a los conceptuales.
El conceptualismo es una vía artística que se basa sobre el manejo de ideas y su antecedente directo fue el arte mínimo, derivado a su vez del arte geométrico: esta es justamente la línea estética en la que Sulic ha centrado sus investigaciones. Corresponde recordar que el conceptualismo estadounidense se abstuvo de inmiscuirse en la realidad social. Pero el modelo argentino y también el de toda América Latina, fue un conceptualismo ideológico, término acuñado por el teórico español Simón Marchan-Fiz. Por ello, también reafirma que, como sostiene Sulic, a través de sucesivas corrientes, los artistas argentinos bebieron de otras fuentes pero las coincidencias geográficas y los valores culturales comunes imprimieron un sello propio a sus creaciones.




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