"El Comfer no regula, sólo cobra multas"

Espectáculos

"Falta un ente regulatorio serio y cierto que controle los contenidos de la TV, porque no es el empresario el que debe controlarse, ése es un papel del Estado", dice Yair Dori, dueño de «Dori Media Internacional» y productor de la nueva novela de «América», «Lalola», que se convirtió en la primera en ser vendida a Francia, Rusia, México y Chile antes que en nuestro país, donde finalmente debutará en agosto.

Mientras en Europa las producciones logran recuperar la inversión en los países de origen y la exportación es pura ganancia, en la Argentina se suele recuperar entre 20 y 30% a nivel local -y en horario central- mientras el otro 80 o 70% se completa, si se tiene éxito, con la exportación de las novelas. Y en el mapa de medios actual, parece difícil conseguir pantalla donde estrenar si no se pertenece a las productoras major asociadas con los canales como «Ideas del Sur», «Pol ka» o «Endemol».

Dori dijo al respecto: «No es fácil encontrar un lugar, hasta me han ofrecido participar en la compra de algún canal pero nunca me interesó porque la tradición en la Argentina indica que, tener pantalla de TV, es tener que hacer favores políticos, lo que nunca nos interesó». Y vuelve a la crítica implícita al Comfer en relación a la lógica del negocio televisivo: «El empresario debe invertir, hacer rating y ganar dinero. No quiero ofender a nadie pero sin duda el Comfer no actúa de acuerdo con los parámetros internacionales. Entonces quienes manejan la TV saben de las expectativas del público masivo y es por eso que el nivel promedio es bajo, culturalmente hablando».

Periodista: ¿A mayor rating menor promedio cultural?

Yair Dori: Lo que digo es que los productores necesitan vender y estamos viendo la TV más desnuda y llena de caños del mundo. Esta TV lamentablemente funciona como el único modelo cierto para muchos chicos. También me satura la tragedia en TV, no me gusta ni me interesa el caso García Belsunce durante todo el día en noticieros. Ver las noticias me avergüenza por su tratamiento morboso. Pero es todo legítimo. Lo que digo es que no me pone orgulloso la TV argentina.

P.: Volviendo al ente regulador. ¿Usted quiere decir que el Comfer es ineficaz?

Y.D.:
Repito, no quiero ofender a nadie, pero sin duda el Comfer no actúa de acuerdo a los parámetros internacionales, donde se regula en conjunto con el Ministerio de Educación. Si lo único que se hace es advertir con castigos y multas, es como el policía que me dice que no pase en rojo y cada tanto lo hago y me sancionan. Como el trabajo del productor es ganar rating, se hace lo que es más cómodo, pese a que se multe.

P.: El año pasado, usted fue de los primeros en pronunciarsecontra la un proyecto de ley por el que los actores pedían percibir y administrar los recursos económicos que generan sus presentaciones a nivel local y en el exterior ¿En qué quedó todo?

Y.D.: Afortunadamente en nada, pero hubiera sido el final para la producción de telenovelas porque la mayor ganancia proviene de la exportación. Hubiera sido inviable tener que pagar derechos por repetición. Había sido una actitud más que nada política, con varios actores exitosos enarbolando esa bandera que finalmente los iba a perjudicar. Pero como no prosperó, para qué hacerse problema ahora. Si reaparece la amenaza, como tantas otras que tiene este negocio, se le hará frente.

P.: ¿Cuáles son esas muchas amenazas de la industria televisiva?

Y.D.: Este es un negocio que requiere una inversión millonaria, sin embargo, siempre está el riesgo de fracasar. Aparecen imponderables, imprevistos que hay que enfrentar. Por ejemplo, ahora estamos con el drama de la crisis energética en el país y nos cortaron la luz a las 4 de la tarde en plena grabación. Esos son costos que no estaban presupuestados y que hay que palear, nos aleja del recupero que es, como mucho, de tan solo 2 por ciento del total de la inversión, que estimo en cuatro millones de dólares.

P.: Con tantas críticas al país, ¿por qué decidió establecerse en la Argentina?

Y.D.: Primero porque nací aquí y quiero quedarme, pese a haber vivido cuarenta años en Israel. Cuando nos establecimos en 2001, durante la peor crisis, ganamos mucho pero no existe lo seguro. Siempre hay épocas de bajas y de altas, estamos en el oleaje y hay que nadar. Además elegimos a Argentina como base de producción porque es buena proveedora de actores, técnicos, guionistas.

P.: ¿En qué orden ubicaría esos factores que menciona para acercarse a un éxito?

Y.D.: Lo primero es la historia. Sin una buena historia no hay nada. Se puede tener el mejor elenco, pero sin guión, todo fracasa. Segundo son los actores; si se tiene a actores vendibles en el exterior, está asegurado 70 por ciento del éxito, y el resto es el buen valor de la producción, pues sólo así se puede apuntar a aquellos canales que sólo compran altos standars de producción.

P.: Decía que en 2001 fue cuando más crecieron ¿Se refiere al crecimiento inherente de cualquier inversor que llega con dinero fresco en épocas de crisis?

Y.D.: En parte fue eso, que vinimos con dinero surgido de otros lugares y lo invertimos en Argentina. En esta industria y en otras, los males para unos son buenas noticias para otros. En ese momento nos equipamos y logramos una infraestructura sofisticada. Con diez o doce mil dólares hacíamos un capítulo de ficción que se vendía al exterior al mismo precio que hoy, pero hoy perdemos porque el costo de producción es el triple. ¿Qué hacemos para seguir ganando? Intentar vender al exterior tres veces más. No es cuestión de mudarse a otro país, estructuramos la empresa a largo plazo y tenemos estudiado qué ocurrirá en el mercado de acá a 5 años. Argentina promete todo lo que consideramos necesario para crecer.

P.: En «Lalola» abordan la problemática de un hombre en el cuerpo de una mujer ¿Se inspiraron en alguna película?

Y.D.: Todo contenido exitosose parece a otro. Digo exitosoconfiando en que este proyecto que me trajo Sebastián Ortega lo será. Al menos desde el punto de vista de su venta al exterior, es un hito que haya sido vendido antes de su lanzamiento en el país. La productora «Underground» quería que fuera una película o un unitario pero mi negocio es la tira, la telenovela, y así fue.

P.: ¿Producirán algo más este año?

Y.D.: Este año está terminado. Para el año que viene esperamos lanzar «Perla Negra II» con libros de Enrique Torres, y Andrea del Boca en el protagónico, pero se está armando.

P.: ¿Cómo quedó la relación con Cris Morena?

Y.D.: Quedó bien, me mandó entradas para ver «Casi ángeles» el fin de semana y con muy buenas ubicaciones. Es una mujer difícil de llevar porque tiene mucha fuerza y yo en un momento creí que la tenía comprada, pero Cris no se vende fácil.

Entrevista de Carolina Liponetzky

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