18 de julio 2005 - 00:00

"El cómico stand up es más que un contador de chistes"

Diego Wainstein: «Mark Twain dejó monólogos geniales enlas conferencias de prensa que daba. Hay mucho para recorrer,desde la juglaresca del medioevo y de feria hasta llegaral capocómico de revista».
Diego Wainstein: «Mark Twain dejó monólogos geniales en las conferencias de prensa que daba. Hay mucho para recorrer, desde la juglaresca del medioevo y de feria hasta llegar al capocómico de revista».
"Cuando un personaje de Aristófanes interroga al público en una comedia griega de hace 2400 años, cuando los graciosos de Shakespeare hacen un monólogo en escena, cuando Brecht propone romper la cuarta pared, despunta el «stand up». Lo que ocurre es que el mundo actoral de Buenos Aires es prejuicioso: muchos consideran al comediante de «stand up» como un «contador de chistes». Falso. El «stand up» escribe lo que dice, y es un actor que además dirige su propia obra", dice Carlos Balmaceda, que protagoniza «Me faltan diez jugadores». Es uno de los aproximadamente 30 humoristas que se dedican a este género que, si bien no tiene tradición en el país, poco a poco se impone por su naturaleza efectista y liviana.

Varios de sus exponentes ubican al stand up en Estados Unidos, con Seinfeld, David Letterman o Jay Leno, entre los mejores del género. Pero en su forma mas pura, la estructura es simplemente un humorista en escena, desprovisto de escenografía y demás artificios. Se trata de un comediante que sale a desentrañar dudas, exponer ideas y reflexionar sobre la historia propia y la historia del mundo. Justamente esa naturaleza del género, a medio camino entre el «cuentachistes» y el capocómico «inteligente», genera a veces rechazo desde el público con tradición teatral. Por otra parte, suma cada vez más adeptos, que tampoco debería ubicarse entre los consumidores de, por caso, «Showmatch».

Respecto del prejuicio de « tinellización», Balmaceda indicó: «El prejuicio distancia el stand up de otros géneros como el clown, dividiéndolos como si fueran «kioskitos» y eso es un grave error. Jerry Lewis y Jim Carrey, emblemas de la comedia física, más cercana al clown, en uno o en otro momento de sus trayectorias han hecho stand up. A muchos les puede sorprender la solvencia actoral de Jaime Foxx (ganador del Oscar por Ray, el filme sobre Ray Charles) pero no sé si todos saben que comenzó como comediante, y alguno se llevaría una sorpresa si se enterara que Emma Thompson desistió del género por el terror que le daban las reacciones que a menudo podían desatar sus opiniones en escena».

El público que responde a esta propuesta busca un show accesible, como puede ser una banda de música o un mago. El espectáculo no requiere de esfuerzo, no es trabajoso de ver, es llevadero y cercano al café concert. Combina una copa de vino, luces tenues, buena compañía «y alguien que durante cincuenta minutos repasa las miserias, manías y obsesiones del mundo, generando constantes risas» define Balmaceda.

Diego Wainstein,
uno de los pioneros del género, comenzó hace cinco años comenzó con el stand up, se perfeccionó en el exterior y ejerce la docencia. Su espectáculo, «Original mente Wainstein», se presenta los sábados a las 22 en el Centro Cultural de la Cooperación, donde el humorista se traza un difícil objetivo: repasar la historia de la humanidad.

Recién llegado de España, donde grabó una serie de especiales de stand up para la Paraumont, Wainstein dijo a este diario: «Para bucear en los orígenes no basta remitirse a Leno o Letterman, sino que hay que remontarse al juglar de las ferias o a Mark Twain, que dejó monólogos geniales en las conferencias de prensa que brindaba. Hay mucho para recorrer, desde esa juglaresca del medioevo y de feria hasta llegar al capocómico de revista. Creo que lo que hacemos es algo tan viejo como noble y poco sencillo: hacer reír».

Todos coinciden en que este género, en incipiente ascenso, cautiva a un público «en construcción», que está aprendiendo a verlo, así como sus exponentes también están aprendiendo a representarlo. «En el exterior, quienes se dedican al stand up están muy bien considerados, aquí apenas estamos surgiendo. Muchos le llaman a este teatro «arte zen», porque es uno mismo el que escribe, actúa y dirige», resume Wainstein.

Que el humorista sea quien escriba su monólogo y lo represente, es una de las principales diferencias con otros tipos de teatro, donde el actor interpreta un guión, casi siempre concebido por un tercero. Ezequiel Campa, de «Cómicos de pie», agregó: «Otra diferencia del stand up respecto del teatro es su flexibilidad. Al guión se le pueden agregar cosas que hayan ocurrido durante la semana.Además, estos espectáculos son mucho más fáciles de montar que las obras de teatro, donde se requiere de una producción para conseguir los derechos del libro, armar el equipo, asistir a los ensayos. Es flexible además porque basta un micrófono para que pueda montarse en cualquier parte. En otro tipo de teatro, uno depende de infinitos factores para trasladarse, comenzando por la escenografía. Es un desafío para el actor porque uno debe hacer lo imposible para que la gente se ría. Es uno a la buena de Dios». El grupo «Cómicos de pie» presenta «Pare de sufrir», en Liberarte.

La mayoría coincide en el empuje del género vinculado a la apertura televisiva durante la última década. Gracias a la amplia aceptación del humor de las sitcoms extranjeras (y ahora hasta adaptaciones locales), el público recibe esta clase de shows basados en un monologuista estilo «Seinfeld» o los actores en las entregas de los Oscar, que no hacen más que ofrecer varios fragmentos de stand up. «Si bien no hay una tradición de estricto stand up, hay antecedentes de monologuistas célebres: capocómicos de revista -Parravicini, Pepe Arias, Pepe Marrone y otros-, o la que sin duda es la más importante de nuestras comediantes: Niní Marshall», recuerda Balmaceda.

Todos aluden a Roberto Pettinatoentre los cultores locales del género y señalan que será el futuro capocómico si continúa en la misma línea que viene cultivando desde «Duro de acostar»: «Se acerca Pettinato en «Indomables» y eso obedece a que es un gran consumidor de televisión norteamericana. Siempre hizo algo similar, con sus anteriores experiencias en TV la propuesta era la misma», indicó Campa.

«Cómico, Stand Up»
es el show más «conocido» pues cuenta con elenco de actores «famosos» y humoristas surgidos de la televisión. Diego Reinhold oficia de presentador mientras Javier Lombardo, Peto Menahem, Diego Reinhold, Martín Rocco y Sebastián Wainraich se alternan para brindar sus monólogos. Pero no todos los espectáculos de stand up funcionan a sala llena como este, que se presenta en el Paseo La Plaza.

Campa
concluye: «Lamentablemente, todavía no alcanza para vivir del teatro».

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