13 de septiembre 2005 - 00:00

El Festival Moonpark fue todo de Cattaneo

El sábado se realizó en Costa Salguero la octava edición de Moonpark en Buenos Aires, uno de los festivales electrónicos más importantes del año después de «Creamfields», «SAMC» y «Southfest». Alrededor de ocho mil personas (mayoritariamente jóvenes) deliraron con las actuaciones de los DJs Martín García que abrió el show y Hernán Cattaneo que siguió hasta las 6 de la mañana, para regocijo de sus fieles.

Cattaneo
es el exponente local más conocido en el mundo, ocupa el puesto N° 6 de la revista «DJ Mag», tiene su base en Londres y una agenda internacional que este año solamente ya incluyó a Dubai, Lituania, Suecia, Creta, Chipre, EE.UU. y Europa presentando su último disco editado por Renaissance. El DJ que comenzó como tantos, pasando música en fiestas de 15, a los 15 años, a los 39 vive en Londres, pero regresa periódicamente a Buenos Aires.

Quienes participaron de la celebración electrónica del sábado, celebraron el excelente set de Cattaneo como uno de las mejores que haya brindado el DJ en los últimos años. Quizá se deba a que la expectativa era inferior a las ediciones anteriores de Moonpark, donde se presentó Cattaneo con DJs internacionales como Satoshi Tomie, John Digweed o Junkie XL mientras esta vez tocó luego de su discípulo Martín García (quien va sumando público cautivo que lo sigue al interior del país para verlo tocar y de a poco se va acercando al reconocimiento internacional).

Si bien faltó en el set de Cattaneo el inigualable remix de «Closer», gustó que utilizara como leit motiv el primer corte del nuevo disco de Depeche Mode que saldrá a la venta en octubre: «Precious». Lo camufló a mitad del set y volvió a utilizarlo para el impactante cierre. Como suele hacer, su set fue variado, con distintos sonidos, house como base y variantes.

Cattaneo
viene de tocar en Creamfields Inglaterra, el megafestival donde debutó a nivel internacional, hace ya ocho años. Allí dijo que advierte cada vez menos diferencias entre los maratones electrónicos locales y mundiales, pero aclaró: «La diferencia mayor, lamentablemente, es a nivel cultural y no me refiero a la música sino al comportamiento de la gente».

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