21 de octubre 2003 - 00:00

El público aplaudió a un Feliú clásico

El público aplaudió a un Feliú clásico
Presentación de «Julieta». Actuación de Santiago Feliú (voz, guitarra). Con Ofelita Polo (coros). Invitados: Fernando Barrientos (voz, guitarra) y Tilín Orozco (guitarra). (La Trastienda, 17 de octubre; repite el 24/10).


Hace ya veinticinco años que el cubano Santiago Feliú comenzó su carrera como cantautor. Llegó a la Argentina en la década del '80 como parte del movimiento de la Nueva Trova que también integraron Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y su hermano Vicente Feliú pero, más joven que ellos, su aproximación al público argentino se produjo un poco después.

Más cercano al pop y al rock -seguramente por una cuestión generacional-, aunque con muchos puntos de contacto estético con sus antecesores, logró una fuerte comunión con el mundo musical de nuestro país; y hasta llegó a radicarse aquí por algún tiempo y a grabar y editar un álbum argentino, «Trovadores», en el que tuvo como invitados a Fito Páez, Juan Carlos Baglietto y León Gieco.

El tiempo ha pasado. Feliú tieneya varios discos, el último de los cuales se llama «Julieta». Y aunque su convocatoria no alcanza, como en otros tiempos, para llenar espacios como el desaparecido Paladium, sí es suficiente para colmar dos funciones en La Trastienda, frente a un público que le está afirmando su fidelidad luego de una larga ausencia de nuestros escenarios.

Con sus viejas y sus nuevas canciones debutó entonces en Buenos Aires, como parte de una pequeña gira que comenzó un día antes en La Plata y que está recorriendo Rosario, Río Cuarto, Córdoba, La Rioja, Montevideo y Paraná.

Seguramente, ninguno de sus viejos seguidores fue a encontrar novedades en el concierto de Feliú. Pero en todo caso, hay que decir que no las hubo.

Porque, respaldado por su guitarra -que toca como un zurdo pero sin modificar el orden de las cuerdas, por lo que su acompañamiento tiene una extraña sonoridad-, el cubano se mantuvo fiel a su estética. Su recital se sostuvo, como siempre, en las canciones románticas -en este caso, sobre todo de «desamor»-, con muy pocas escapadas a las de temática social, más apoyadas en los textos que en las melodías.

No hubo sorpresas entonces ni en su manera de cantar -salvo por la inclusión, muy breve, de
Ofelita Polo haciendo coros-ni en su estilo guitarrístico de acompañamiento. Y la única novedad para sus fans llegó con la presencia, primero como invitado y luego haciendo un pequeño set propio, del mendocino Fernando Barrientos.

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