8 de septiembre 2004 - 00:00

El sabor de la derrota

El campo como lugar de fracaso, abandono y decadencia emerge en este segundo trabajo del grupo «La bohemia» con la presencia arrebatadora de una fuerza invisible, que invita a ser domesticada para luego desbaratar y reducir al polvo cualquier proyecto humano.

Con sutiles toques de humor, apoyados fundamentalmente en las magníficas caracterizaciones de todo el elenco, la pieza va desplegando un sutil entramado de intereses y pasiones expresadas a través de un lenguaje verbal de engañosa precariedad, pero enriquecido con elocuentes gestos, silencios y miradas.

La eficaz ambientación de Mariana Punta (escenografía), Gabriela Fernández (vestuario) y Norberto Laino (utilería), más la sugerente iluminación de Leandra Rodríguez e Ignacio Riveros, permiten instalar en la penumbra un microcosmos rebosante de sugestión que, casi imperceptiblemente, va envolviendo al público en un clima de ensoñación y lejanía.

El argumento es muy simple. Un hombre mayor, enfermo de los bronquios (Daniel Kargieman), intenta recuperar su salud en su antiguo campo de Ingeniero White, acompañado por su hijo Eusebio (Martín Kahan) y su peón Bilbao (Darío Levy), a quien el alicaído chacarero «sacó de la zanja» siendo niño. La relación de los tres hombres es un tironeo de voluntades encontradas, donde nunca queda muy claro quié tiene el poder.

El hijo tiene apuro por marcharse a Buenos Aires para buscar trabajo, su padre lo retiene cuanto puede y ambos desconfían de la futura disponibilidad de Bilbao para cuidar del campo y del enfermo. El peón, por su parte, mantiene con sus patrones una relación muy ambigua, mezcla de fidelidad, apego y rencor que será puesta a prueba tras la llegada de Teodora ( Laura López Moyano). Esta no viste más que andrajos, pero su juventud y belleza hará estallar en mil pedazos la precaria calma del lugar.

«El sabor de la derrota»
es el feliz resultado de la dirección rigurosa de Sergio Boris y de un equipo de trabajo siempre dispuesto a poner a prueba su creatividad.

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