3 de febrero 2000 - 00:00
"EL SOLTERO MAS CODICIADO"
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Los surrealistas hicieron un culto de las imágenes absurdas surgidas del cine de Keaton, y en particular ese culto surgió de aquella pesadillesca persecución nupcial. Sin embargo ni el más avant garde de los intelectuales surrealistas podría explicar cómo es posible involucionar tanto como para que aquella obra maestra de Keaton se convierta sin ninguna referencia en los créditos que se haga cargo de la inspiración 75 años más tarde en una comedia tan anodina como «El soltero más codiciado».
El protagonista de este brutal ejemplo de involución creativa en el cine es Chris O'Donnell. El joven maravilla de las últimas Batman es un rompecorazones empedernido que un buen día se entera de que, si se casa, heredará 100 millones de dólares. Sólo que el matrimonio debe efectuarse en menos de 24 horas. El problema es que su ex novia (Renee Zellweger), harta de su falta de compromiso, ya no lo quiere ni ver, se va de viaje sin decir a dónde, y el potencial rico heredero debe deambular junto a un cura ( James Cromwell) suplicándole a cada una de sus ex novias, amantes y amigas que le den una oportunidad como marido.
En sus momentos más livianos y bobos «El soltero más codiciado» hasta casi se deja ver, debido a que está realizada de un modo tan rudimentariamente antiguo y convencional que por instantes se vuelve original. Pero promediando la proyección el asunto empieza a vol-verse cursi y meloso, tono al que el inexistente histrionismo de O'Donnell no ayuda mucho. El director Gary Sinyor reunió un elenco secundario con figuras tan pintorescas como Mariah Carey y Brooke Shields, además de buenos actores de reparto como Hal Holbrook (aunque el que se roba varias escenas es Cromwell como el paciente sacerdote). Lo increíble es que, a pesar de lo olvidable de la realización, la premisa de la película de Keaton se mantenga lo suficiente como para que el público se pueda seguir riendo con la carrera de novias.




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