27 de marzo 2007 - 00:00
"Empecé 'Cien años...' sin entender su primera frase"
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García Márquez hizo reír al auditorio en Cartagena cuando
dijo que escribió de un tirón la famosa frase inicial de «Cien
años de soledad» («Muchos años después, frente al pelotón
de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía...»), pero
no tenía ni idea de lo que quería decir.
García Márquez dijo que si los lectores de «Cien años de soledad» se reunieran todos juntos «sería uno de los veinte países más poblados del mundo. No es jactancia, sino una forma de demostrar que hay millones de personas deseosas de leer obras en español. El desafío es para todos los escritores». Con 38 años, recordó, y ya con cuatro libros publicados, empezó a escribir las primeras palabras de «Cien años...»: «Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo».
«No tenía la menor idea de lo que significaban esas palabras ni de cómo seguiría después», declaró, haciendo reír al auditorio. «Pero no dejé de escribir ni un solo día durante 18 meses hasta que terminé el libro». Uno de sus problemas «más apremiantes era el papel para la máquina de escribir». Dijo que creía que los errores de mecanografía eran «errores de creación» y cada vez que se confundía, rompía la hoja y empezaba de nuevo.
García Márquez tampoco sabía, dijo «cómo sobrevivieron mi mujer, Mercedes Barcha, y yo mismo durante todo ese tiempo», pero «no faltó ni un día la comida en la casa». Resistieron la tentación de pedir préstamos, pero no tuvieron más remedio que empeñar las joyas familiares de Mercedes, que para ellos eran auténticas. El experto las examinó con «ojos de cirujano» y les dijo que todo aquello que le llevaban era «puro vidrio».
En los momentos de mayores dificultades se presentó el casero con la pretensión de que les pagara el alquiler.
Mercedes fue tajante: «venga dentro de seis meses»; tan segura estaba de que el libro que su esposo tenía entre manos sería publicado.
En agosto de 1966 fueron a Correos para enviar a Buenos Aires, a la editorial Sudamericana, «las 590 cuartillas, a máquina y a doble espacio, de 'Cien años de soledad'».
El empleado de Correos les pidió 82 pesos y ellos sólo llevaban 53. Tuvieron que abrir el paquete y enviar sólo una parte, que, por error, fue la segunda y no la primera mitad de la obra. Al editor no debió importarle la equivocación porque le escribió a García Márquez pidiéndole urgentemente la primera parte de la novela. La segunda le había gustado tanto que le adelantó el dinero.
Al término de su exposición, el presidente Uribe trazó un paraleloentre la figura de Miguel de Cervantes Saavedra y García Márquez, y recordó que la ciudad de Cartagena «atrajo con fuerza irresistible» a ambos. El Rey Juan Carlos, por su parte, llamó a García Márquez figura «insigne» de la literatura en lengua española, y consideró que sería difícil «encontrar marco más adecuado» que este Congreso para tributarle un homenaje por «tantas cosas»: su 80 cumpleaños, el 25° aniversario del Nobel y los 40 años de publicación de «Cien años de soledad».
Tan emocionado estaba el autor que, a diferencia de lo que hizo en el primero de los Congresos de la Lengua ( Zacatecas, en México), no propuso esta vez ni suprimir las haches iniciales ni simplificar la grafía española.



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