«En defensa del honor» («Hart's War», Estados Unidos, 2001, habl. en inglés). Dir.: Gregory Hoblit. Int.: Bruce Willis, Colin Farrell, Marcel Iures, Terrence Howard.
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E n el contexto actual, una película de la Segunda Guerra Mundial protagonizada por Bruce Willis podría explotar aún más la veta antiterrorista que «Duro de Matar 4». Pero, éste es otro de esos proyectos que no están conectados con el mundo real, y que en cambio surgieron luego del boom de «Rescatando al soldado Ryan» de Spielberg.
Así es como Bruce Willis se encuentra presidiendo una improbable corte marcial en un campo de prisioneros en diciembre de 1944. La guerra está por terminar, pero los nazis siguen ahorcando o fusilando prisioneros a diestra y siniestra (la única distinción es que si son rusos no gastan balas, usan una soga), y los americanos tienen el mismo comportamiento que los amantes del género ya conocen perfectamente a través de clásicos como «Infierno 17» de Billy Wilder o «El Gran Escape» de John Sturges.
Si «En defensa del honor» nunca será recordada junto a estos títulos no es por la falta de originalidad, sino que la idea de mezclar un conflicto racial -la corte marcial es contra un piloto negro acusado de asesinar a un compañero racista- y un aire de drama tribunalicio en medio del infierno nazi daba para mucho más. El director Gregory Hoblit no supo quitarle al asunto un aire teatral que no ayuda mucho, como tampoco sirve la ausencia de tensión que finalmente es lo que atenta antes que nada contra la falta de contundencia del producto (algo parecido le había pasado a Hoblit cuando encaró el policial sobrenatural con Denzel Washington, «Poseídos»).
Esto no significa que la película no se deje ver, sólo que quienes pague la entrada para ver una de guerra a la antigua no quedarán muy satisfechos con el gasto, a pesar de que en los dos primeros actos hay un par de secuencias de acción que prometen un despliegue bélico que nunca vendrá (en particular el bombardeo al tren de los prisioneros muestra que el director de segunda unidad estaba más que listo para filmar impactantes raids aéreos y explosiones de todo tipo y calibre).
Por lo demás, Bruce Willis vuelve a demostrar que es uno de esos actores subvaluados que pueden hacer su trabajo con eficacia en un film de super acción o en medio de un juicio de la Segunda Guerra Mundial, sin que nadie nunca repare en su talento.
El resto del elenco cumple más correctamente su trabajo, en buena parte gracias a la ayuda de los uniformes, los cortes de pelos y el barro del set donde transcurre la mayor parte del film.
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