26 de noviembre 2000 - 00:00
En subastas top, los récords de latinos aún son excepción
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Sin embargo, la presencia del latinoamericano González Torres entre sus pares contemporáneos de Europa Y los EE.UU., se puede considerar una excepción, aun teniendo en cuenta que su obra la realizó en Nueva York.
Excluidos en primer término de la historia del arte de Occidente, los artistas de Latinoamérica están también excluidos del área del mercado que les corresponde. Desde el arte precolombino hasta el de la actualidad, Latinoamérica se vende en un territorio sitiado como un guetto y ajeno a las tendencias estilísticas que dividen las diferentes subastas en categorías como las de los grandes maestros, impresionistas, modernos o contemporáneos, entre otros.
González Torres, nacido en 1957, ganó su fama en la década del noventa y se lo consideraba hasta ayer como el nuevo Basquiat -como él, también murió de sida-, pero ahora sobrepasó largamente el precio de los artistas de la generación del ochenta, como las del argentino Guillermo Kuitca, el español Miquel Barceló e, incluso, los norteamericanos Julian Schnabel y Jean Michael Basquiat, hasta ayer el más cotizado.
«Blood», la obra pagada 1,6 millón que estaba estimada entre 400.000 y 600.000 dólares, una cortina de cuentas de color rojo realizada en 1992, es una referencia directa aunque poética por cierto -condición que es preciso reconocerlo, prevalece en toda su obra-, al recuento de glóbulos rojos y blancos.
En un mundo donde todo se acelera, las subastas son un reflejo de ese acontecer, y las últimas generaciones comienzan a ocupar un lugar estelar sin tener que esperar a que la censura del tiempo emita su veredicto.
Entretanto, los resultados de los remates de Latinoamérica padecieron una baja sólo comparable a la que causaron los efectos «tequila» y «caipinrinha», determinada en parte por la ausencia de grandes obras y también porque las que estaban en oferta tenían estimaciones que los compradores consideraron elevadas. Sotheby's recaudó un total de 7,7 millones, poco dinero teniendo en cuenta que en el remate anterior vendieron un Frida Kahlo en 5 millones. Esta vez el precio más elevado fue el de «Sandías» de Tamayo, pintura que llegó a 1,2 millón.
En Sotheby's los brasileños vendieron en el récord de 830.750 dólares una obra del pintor viajero Arnauld Julien Pallière. El cuadro, la primera vista conocida de San Pablo, una idílica visión de la ciudad en el año 1829, provenía de la Muestra de los 500 años de Brasil que celebró el mundo entero y que estaba presentado por su curador, Pedro Corrêa do Lago.
Las subastas de arte latinoamericano fueron desde su creación, en el año 1978, la puerta de acceso obligada al mercado del Norte. Pero ahora, los desplazamientos que impone la globalización abrieron las agendas de los coleccionistas a las galerías y las nuevas ferias de arte. Como Arte BA, que este año presentó sus credenciales en Nueva York y pretende erigirse como el enclave más genuino del mercado latinoamericano. Además, la tecnología aporta lo suyo y hoy, cotejar precios es casi un juego de niños.



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