15 de agosto 2002 - 00:00

"En tiempos críticos, la cultura es vital"

Enrique Albistur
Enrique Albistur
V arios temas ocupan por estos días al publicista y productor Enrique «Pepe» Albistur. Relacionado desde hace 30 años con el peronismo, por el momento prefiere no tomar partido por ninguno de los precandidatos. «Estoy mirando», dice. Toda su conversación, en cambio, tiende a lo cultural. «En un momento como el que vivimos» -continúa-, «lo cultural es casi un eje político. Por allí puede estar el camino para empezar a reconocernos como nación; para no seguir hablando de «este» país sino de «nuestro» país».

En esa línea, Albistur armó hace ocho años Nueva Dirección en la Cultura, productora de artistas que puso su principal acento en los músicos populares argentinos. Desde hace tiempo está peleando por conseguir la emisora radial «Radio al Sur» en la frecuencia del 106.9, espacio al que venía calificando en primer lugar antes de la asunción de las nuevas autoridades del COMFER. En esa pelea lo acompaña una larga lista de artistas que va desde Daniel Baremboin y Leonardo Favio hasta Mercedes Sosa y Teresa Parodi, por mencionar sólo cuatro.

También avanza con el proyecto de la Estación Tango del Tren de la Costa. Y su creación más reciente es la reinauguración del teatro Ateneo con el nuevo nombre de Espacio Cultural ND/Ateneo, que fue abierto hace poco más de un mes. Dialogamos con él.

Periodista: ¿Qué lo llevó a abrir un teatro en este momento?


Enrique Albistur:
Tiene que ver con esa perspectiva que le doy a lo cultural y que le mencionaba en el principio. Con Nueva Dirección en la Cultura hace ocho años que estamos funcionando y puedo decir con orgullo que no hemos tenido un solo fracaso. Y no es mérito nuestro porque no inventamos nada; los artistas están ahí y nosotros nos hemos apoyado en eso. Con el teatro espero que pase lo mismo; y este primer mes ha tenido también una respuesta excelente del público. Nuestro lema es «escuchar lo nuestro» y hacia ahí apuntamos, sea en la música, en la poesía o en el lenguaje, sin que eso signifique pelearse con lo que viene de afuera.

P.: Entonces, lo abrió.

E.A.: No había otro camino que tomar este teatro. Carlos Rottenberg, que sigue siendo su propietario -nosotros por el momento lo arrendamos aunque hay un contrato de leasing-me lo hizo muy fácil. Yo siempre paso por adelante cuando vengo para mi oficina; lo veía ahí, cerrado, y sentía que el teatro me miraba. Un día, charlando de casualidad con Rottenberg me habló del teatro. Después vino la crisis de diciembre y en febrero y marzo retomamos las conversaciones. A él le interesaba que yo tomara el teatro porque le tiene cariño y suponía -bien-que yo lo haría funcionar con el fin para el que fue construido; no quería que esa sala tuviera otro destino. Creo que con Rottenberg coincidimos en algo y es que no somos envidiosos; y los dos pusimos lo mejor para que la operación pudiera hacerse. P.:

¿Tuvo más apoyos?

E.A.: Hubo mucha gente que nos apoyó en este proyecto pero hay dos que fueron fundamentales -yo los llamé «culpables» el día de la inauguración-: Rottenberg, por todo esto, y Teresa Parodi, que por esa misma época y sin saber nada de este asunto, me mandó un e-mail sugiriéndome que me pusiera un poco a la cabeza de los músicos populares para aglutinarlos. Fue justamente Teresa la primera que actuó el 5 de julio cuando lo reabrimos. Y tenemos tres padrinos de lujo: León Gieco, Mercedes Sosa y Adriana Varela.

P.: Ustedes ya habían hecho una experiencia en un subsuelo de la calle Rodríguez Peña
.

E.A.:
Sí. En lo que era el ex teatro de la Comedia. Ahí hubo problemas con un socio pero además era un espacio muy pequeño. La que acabamos de abrir es una sala con 700 butacas, ideal para la música, porque fue construida en 1936 con las mejores condiciones acústicas. Y la hemos preparado técnicamente para que permita también la grabación en vivo, como sucedió con los recientes conciertos de Pedro Aznar. Pero además de la sala principal, vamos a utilizar el hall y la antesala para la venta de libros y discos, para dar conferencias y charlas sobre historia. Insisto: me parece muy importante en estas épocas plantear un debate sobre la identidad nacional. Por eso nos parece bárbaro, y creo que hay que intentar ser complementarios y no competitivos, que existan lugares como La Trastienda, Gandhi o el Club del Vino, que apuestan a la música nuestra.

P.: ¿Cuánto costó poner en condiciones la sala?


E.A.:
En general, estaba bastante bien. Dejarla como está ahora costó alrededor de $80.000. Pero que no se entienda mal. Yo no soy un mecenas. En Estados Unidos, la industria cultural es la tercera o cuarta en la facturación general. En Argentina también puede ser una industria muy importante. El turismo, que ahora tiene facilidades por el cambio, viene a Buenos Aires con expectativas por la actividad cultural, por nuestra marca que es el tango y por toda la movida que hay a pesar de la crisis. Nuestra expectativa es ganar plata. Y la verdad, viendo cómo nos fue en el primer mes, creo que será así. Es evidente que el público está. Y esa gente que antes pagaba 50 o 60 dólares para escuchar a Sabina o a Serrat, ahora puede pagar algunos pesos para escuchar a nuestros artistas.

P.: Pasando a su proyecto de radio. ¿Hacia dónde apuntan?


E.A.:
Hacia lo mismo. Y para eso nos hemos rodeado de gente como Mona Moncalvillo, Horacio Ferrer, Jaime Torres, Horacio Fontova, Pedro Saborido,Víctor Laplace. Pero tenemos el apoyo de muchos productores que apuestan a lo nuestro y de muchos artistas. Queremos tener un 70 u 80% de música nuestra; y cuando digo nuestra me refiero no sólo a lo argentino sino a todo lo latinoamericano, lo que no tiene prácticamente espacio en los medios masivos. Me parece que la radio sería a la vez un buen complemento para lo que estamos haciendo porque va en la misma línea.
P.: ¿Qué es la Estación Tango»?

E.A.:
Es la estación Anchorena del Tren de la Costa: la primera estación temática de nuestro país. Ya se ha realizado el 30% del proyecto, en lo que tiene que ver con la decoración y la ambientación y un restaurante muy bonito. En 30 días tendremos inaugurada la Escuela de Baile. Y espero que para fin de año esté completado el resto, un teatro-cabaret donde se podrá escuchar y bailar tango con buena acústica y buen sonido.

Dejá tu comentario

Te puede interesar