4 de septiembre 2003 - 00:00

Entretenidos enredos de mujeres en pánico

Escena del film
Escena del film
«Tres hermanas y dos novios» («Zus & Zo», Países Bajos, 2001, habl. en holandés). Dir. y guión: P. van der Oest. Int.: M. Hendrickx, A. Blok, S. Poorta, J. Derwig, H. Reijn, T. Boermans.

S egún confesión de la autora y directora holandesa Paula van der Oest, más que inspirarse en Chéjov para escribir este argumento que lo recuerda vagamente, ella se basó en experiencias amorosas propias y ajenas vividas en un hotel de Portugal. Curiosamente, a lo que remiten por momentos ciertas imágenes de la película de Van der Oest es a la versión que hizo de «Tres hermanas» de Chéjov la directora alemana Margarette von Trotta, con el estupendo trío Fanny Ardant, Greta Scacchi, Valeria Golino.

Como sugiere el título original «Zus & Zo» (un juego de palabras que significa «esto y aquello» en holandés), estas hermanas andaban en muchas cosas diferentes antes de enterarse de que al hermano varón se le ha ocurrido casarse. A saber: la menor, que es soltera, se acuesta con el marido de la del medio y guarda el semen en un frasquito, no para lo que cualquiera se imagina sino para exhibirlo como arte junto con fluidos corporales propios; la del medio encuentra que su familia y sus fantasías non sanctas con el marido de la mayor bien pueden servirle para escribir un artículo sobre «Las fantasías femeninas», justamente; y la mayor desfallece entre los huérfanos y refugiados que recoge en su casa y un matrimonio marchito. Por lo demás, no son lo que se dice muy unidas.

Pero, aparte de ponerlas histéricas, la noticia logra unirlas en un objetivo común: boicotear la boda a cualquier precio. El ataque de nervios colectivo se debe, primero a que su hermano, que ellas sepan es gay, segundo (y fundamental), a que el testamento del padre dice claramente que, si el muchacho se casa, hereda el bello hotel familiar en la costa portuguesa para el que cada una tenía su proyecto.

Los enredos que genera el boicot son entretenidos y revelan a tres buenas actrices (Monic Hendrickx, Anneke Blok y Sylvia Poorta) dispuestas a divertirse. Entre diálogos ingeniosos, situaciones bien construidas (además del hermoso paisaje portugués, donde las chicas llevan hasta las últimas consecuencias su determinación de sacar definitivamente de escena a la futura cuñada) se puede vislumbrar, además, «el estilo de la vida urbana en Holanda», en palabras de la directora. El final, asombrosamente... naïf, por decirlo de algún modo, es una vuelta de tuerca tan grande para evitar el happy end hollywoodense que lo único que logra es eso mismo, con una contundencia que ni a Hollywood se le hubiese ocurrido. Por lo pronto, «Tres hermanas y dos novios» fue nominada al Oscar como mejor película de habla no inglesa y ya se vendieron los derechos para la remake norteamericana.

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