"Jauría": pasaje al infierno de una violación grupal ocurrida en España

Espectáculos

El director, Nelson Valente, y dos de sus actores, Vanesa González y Martín Slipak, se refieren a las características del "teatro documental" de Jordí Casanovas, donde hablan la víctima y los victimarios.

bbbbb“Cuando vi la puesta española me sorprendí pensando que si esos textos los hubiera escrito un dramaturgo, me habrían parecido inverosímiles. Pero eran reales¨, dice Nelson Valente, director de “Jauría”, de Jordi Casanovas, una obra de teatro documental. Es una de las varias que se estrenan esta semana a partir de este jueves, con funciones de jueves a sábados a las 20 en el Picadero. Está protagonizada por Vanesa González, Martin Slipak, Gustavo Pardi, Gastón Cocchiarale, Lucas Crespi y Juan Ponce Campos. Dialogamos con Valente, Slipak y González.

Periodista: ¿De qué trata la obra?

Nelson Valente: Es el caso de una violación por parte de la llamada ”manada” que formaban cinco hombres en la fiesta de San Fermín, que sacudió a España y dividió a la opinión pública durante el juicio. Jordi Casanovas tomó los testimonios de los acusados y de la chica y no agregó ni una sola palabra. Hizo una suerte de collage, un copiar y pegar que despliega la historia a lo largo de la obra. Habla del machismo, la violencia y de cómo están metidos en nuestra sociedad más profundamente de lo que imaginamos.

P.: ¿Qué les atrajo?

Martín Slipak: Es un gran mérito por parte del autor la manera en que están construidos los textos y cómo va generando relato, cómo construye la historia con objetividad, gracias a que se cuenta apartada de la opinión.

Vanesa González: Otra cosa interesante es que está contada para que podamos escuchar en simultáneo cada una de las voces de los acusados y de la víctima. En la musicalidad del texto se oye a todos a la vez como si fuera un efecto de edición.

P.: ¿Cómo se estructuró la puesta?

N.V.: El teatro documental exige cuidados. Evaluar los testimonios de los acusados, cómo se defendían, la inconsciencia que manejaban hablando del hecho terrible que habían cometido. Hice una puesta distinta de la española y trabajamos dos relatos: uno con la palabra y otro con las acciones, y por otro lado se construyó una especie de multiespacio con una puesta que nos permite tener diferentes lugares con la escenografía. Puede ser un calabozo, un juzgado, un banco de plaza, un espacio de interrogatorio, muchos lugares a través de un sistema de tules que propuso el escenógrafo.

M.S.: Siendo un asunto tan delicado Valente respetó esta objetividad del texto de Casanovas. Otra cuestión que es la posición que asumieron estos hombres en relación a los medios de comunicación. Construyeron una estrategia de la victimización y esa es una parte más de trabajo actoral, por lo tanto hay que ser muy cuidadosos y no impregnarnos de nuestra opinión para evitar desvirtuar nuestra forma de actuar.

V.G.: Nosotros somos esas voces que cumplen la función de documentar, tanto en los testimonios como en los juicios, sin ninguna pretensión de hacer de estos momentos escenas. No se intenta contar cómo fue sino ocuparnos de cada una de esas partes desde el lugar que nos toque.

P.: ¿Qué rescatan de la dramaturgia de Casanovas?

N.V.: Que están simplemente dichos los textos, lo más objetivamente posible. Había trabajado con materiales de él, ¨Idiota¨ en México, y lo conozco de haber visto puestas en Barcelona. Lo que lo distingue es que está atento a la realidad, a lo social, con materiales que por ahí uno ve en TV pero con tratamiento artístico interesante.

M.S.: Estábamos a punto de estrenar en marzo con el fallo que hizo un fiscal en un caso de abuso en el sur de la Argentina y no pudimos, pero estamos nuevamente retomando con un caso de una chica de 15 años violada que terminó en terapia intensiva. Por lo tanto es algo que no cambia, y la manera es tratando de desarmar la mirada que tiene la justicia, y los medios en estos casos, que ponen a la mujer como incitadora. Y la gente tristemente lo replica.

P.: ¿Cómo viven el regreso al escenario y, Valente, qué puede decir de lo vivido en Barcelona?

N.V.: Me sorprendí cuando llegué allá, había de parte de la dirección del Grec y de las salas independientes y comerciales una defensa fuerte del lema ´la cultura es segura´. Todos están muy unidos en ese reclamo, no había espacio para cerrar los teatros. Acá el sector está muy golpeado y todavía no estamos haciendo el ruido necesario para sostener esto. Es casi imposible contagiarse en un teatro y la cultura es algo esencial.

M.S.: Vivo el regreso con alegría, entusiasmo y precaución. Es absurdo que si abren las cervecerías donde hay más descontrol, en un ámbito tan cuidadoso donde se pueden respetar los protocolos y la gente está estática no hayan abierto los teatros cuando otras actividades más caóticas e incontrolables lo estén.

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