Hugo Fattoruso
entusiasmó al público que
desbordó la sala Villa Villa
de Recoleta con un
estupendo concierto, sólo
con su piano, que recorrió
toda su vida musical.
«4º Buenos Aires Jazz y otras músicas». Presentación de «Ciencia Fictiona». Hugo Fattoruso (piano). (Centro Cultural Recoleta; 13 de mayo.)
La historia del compositor, pianista y acordeonista uruguayo Hugo Fattoruso no podría ser más rica. Fue miembro y fundador de grupos ya legendarios en su país, como Los Shakers y Opa. Tocó con artistas de la talla de Djavan, Milton Nascimento, Ron Carter o Hermeto Pascual. Vivió en Brasil y en los Estados Unidos.
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Dirigió La Escuelita, el grupo que sirviera de respaldo en otros tiempos a Jaime Roos. Entre sus planes actuales está el trío junto a su hermano, el baterista Osvaldo Fattoruso, con su hijo Francisco o con Daniel Maza en el bajo. Su música ha circulado por el jazz y por el rock, pero siempre ha tenido un pie en el candombe.
Ahora, después de muchos años de carrera -curiosamente, a través de un sello argentino-editó «Ciencia Fictiona», su primer disco de solo piano. Allí, Fattoruso da cuenta de toda su vida musical; con un repertorio en el que conviven piezas propias con temas de Thelonious Monk, Chico Buarque, Jaime Ross, Héctor Villalobos y Dorival Caymmi, entre otros.
Este álbum, grabado el año pasado en el estudio de Fito Páez, y que forma parte de una serie de discos para el sello S'jazz, había sido presentado en Córdoba, pero su debut porteño fue el viernes pasado, en la sala Villa Villa del Centro Cultural Recoleta, como parte del « Buenos Aires Jazz y otras músicas».
Despojado, apenas con un piano de cola, sin recurrir a otros instrumentos como acostumbra, Fattoruso logró un nivel que supera al de sus siempre excelentes actuaciones. Tocó sus propios «Vivir contento», «27 de marzo», «Momentos», «Hermeto» y «Monte Maíz». Repasó, con su personal estilo, a los brasileños Arismar do Espírito Santo y Mauricio Carrilho («Vila Belmira»), Chico Buarque («O último blues»), Heitor Villa-Lobos («Tren Caipira», que empalmó con «El saltarín» de Luis Laguna) y «Voce ja foi a Bahía?» de Dorival Caymmi. Presentó a compositores uruguayos no tan conocidos por aquí, como Pedro Ferreyra («La luna vino al candombe»), Ricardo Fabiani («Reviviendo») y Carlos Quintana («Fábrica de fábricas»).
Cantó y tocó el piano con un virtuosismo que no es pirotecnia. Y enloqueció a un público que desbordó la capacidad de la sala del centro cultural.
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