Actuación del Grupo Vocal Argentino. Con R. D'Agostino (tenor), C. García Aguirre (tenor), R. Visón (barítono), E. Curetti (barítono, percusión), J. Acosta (bajo), C. Heredia (bajo), O. Burucuá (guitarra), D. Pérez (charango) y G. Hernández (piano, dirección). (Auditorio Astor Piazzolla, Centro Cultural Borges; 12 de abril).
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Hace ya 36 años que el Grupo Vocal Argentino se ha convertido en una de las marcas más prestigiosas del folklore argentino. Allá por la década del '60, cuando las músicas regionales se convirtieron en el «boom» que hoy forma parte de los libros de historia, el Chango Farías Gómez encabezó uno de los tantos proyectos corales que funcionaron muy bien por entonces. Recientemente alejado de los Huanca Hua, se unió a Amílcar Scalisi, Galo García, Jorge Raúl y Luis María Battallé y dio nacimiento a la primera formación del grupo. Desde aquel año 1966 pasaron muchos discos, muchos conciertos compartidos con nombres ilustres, otros integrantes y la dirección de Carlos Marrodán, y el reconocimiento como uno de los conjuntos emblemáticos de nuestro folklore. Ninguno de los miembros originales del Grupo Vocal Argentino está en la formación actual; y la dirección está ahora a cargo del pianista y compositor Gustavo Hernández. El folklore -al menos el menos festivalero-ya no es moda. Pero el espíritu originario sigue vivo como el primer día. Y también el reconocimiento; tanto que en octubre de este año, después del mundial de fútbol, estarán representando a la Argentina en Corea en la «Segunda Olimpíada Mundial de Coros» y aprovecharán el largo viaje para actuar además en Japón y en China. Su próxima apuesta fuerte en Buenos Aires será en la primera semana de mayo, cuando se presenten -con un programa similar al que vimos-en el Auditorio de Belgrano. El eje de estos conciertos es la «Misa Criolla» de Ariel Ramírez, pero en la versión camarística que concibió Farías Gómez en sus tiempos como director. Pero además, dejan espacio para el lucimiento de algunos de sus músicos y para otras piezas de su repertorio. Justamente, Hernández tocó parte del material de su disco solista y buenas versiones de «Si llega a ser tucumana» y «Se me escapa el gato»; y Osvaldo Burucuá interpretó la «Zamba del Chaguanco» y su «Espíritu Guerrero». Por su parte, el coro -solo o con acompañamiento instrumental-hizo también clásicos del folklore, como «Villa de Villares», «Debajo de la morera», «Desarraigo», «Nacunamaná», «La finadita», «Perfume de carnaval», «A pura ushuta» y «Zamba de los yuyos», y tuvo su pico interpretativo más alto con «La viajerita», un tema poco escuchado de Atahualpa Yupanqui. Informate más
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